martes 1 de marzo de 2011

Bonaval

Podría recoger una serie bibliográfica y hacer un resumen de la historia del monasterio de Bonaval, o coger un libro y fusilar párrafos enteros para dar una descripción detallada de sus maravillas, o, en un ataque absoluto de bravuconería y pasotismo senil, copiar de una página web cualquiera. Pero no es intención mía aburrir al lector con datos archirrepetidos hasta la saciedad como una orgía de palabras huecas faltas de originalidad. Prefiero dejar plasmadas nuestras sensaciones de la manera que el alma trata de dictar mientras el corazón marca el ritmo en forma de tambores de procesión.


Porque el monasterio de Bonaval es un lugar tétrico. Cuando cogimos el camino que une Retiendas con las ruinas, el sol acababa de esconderse tras las montañas y desprendía sus últimos rayos antes de fenecer definitivamente, y la gente retornaba deprisa hacia sus coches. Nadie quería ser el último en ver las piedras retozando entre el suelo y el cielo. Quizá por eso nos miraban con satisfacción al cruzarnos con ellos en dirección contraria.

Las ruinas de Bonaval, solitarias, en medio de un profundo hoyo y rodeadas de espesa vegetación, esconden una magia poco agradable. Entre esas paredes sin techo, largos ventanales que no iluminan nada y grandes cúpulas apuntadas sin imágenes que proteger, a la par que el sol muestra cada vez menos vida, la idea de encontrarse en una historia de Edgar Allan Poe es mayor. El escalofrío es la sensación más vana que se puede sentir entre los cuatro muros, también la más habitual. Tan habitual como la admiración a la belleza que todavía, aún envejecida, muestran las vetustas calizas.


El viento silbaba entre las hojas de los árboles y los últimos rayos de sol trataban de crear sombras intermitentes, como si una jauría de espíritus correteasen entre las piedras caídas en el suelo. Eran los últimos instantes propicios para tomar unas pocas fotografías antes de que la tensa calma acabese coiméndome la paciencia. Fotografías hermosas, cautas, muy silenciosas. Se nota que al lugar, triste, no le gusta la soledad, pero la asume. La asume con mucha resignación.

No había más tiempo si queríamos llegar a Retiendas viendo algo de camino. La luna era menguante y tardaría en salir. La vuelta fue muy rápida, sobre todo a partir de que nos cruzamos a un grupo de cuatro jóvenes en dirección contraria. Fue toda una satisfacción.

domingo 19 de septiembre de 2010

¡Canta, José Antonio, canta!

Caricatura: www.10lineas.com/labordeta

José Antonio, estamos como los viejos árboles batidos por el viento que azota desde el mar, y hoy hemos perdido paisajes y esperanzas en nuestro caminar. ¡Adónde se quedaron las sombras de aquel tiempo, la luz y aquel color!

Ya ves que vamos avanzando, cumpliendo este camino. Pero ¡canta, José Antonio, canta!, que aquí hay mucho que cantar, que este silencio de hierro ya no se puede aguantar. Caminemos hasta el momento en que las manos sea fraternidad, de pueblo a pueblo, de isla a isla, de casa a casa, de ciudad a ciudad; de viejo a joven, de amor a amante, de padre a hijo.

José Antonio, tu ejemplo hace con el futuro un canto de esperanza y poder encontrar tiempos cubiertos con las manos, los rostros y los labios que sueñan libertad. Gracias a tí, José Antonio, seguro que habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra que ponga libertad, porque soplas duro, soplas de golpe liberándonos a todos de quien nos oprime.

¿Adónde vas, zaragozano, por esa tierra cercada? Tú, José Antonio, que acarreaste la lluvia, la piedra, el viento, que aserraste la madera, la voz y el hierro. No te quedes en la puerta, entra hacia adentro, que de la cocina, el fuego es tuyo. Quisiera cobijarte en una tierra de montaña, o de ríos, o de dura sierra, viendo como el paisaje surge creciendo de bosques o praderas, carbón o trigo. Sin embargo, hoy siento que ese paisaje que metiste a medias en una humilde mochila, a medias en tu corazón, se ha quedado huérfano.

Arremójate la tripa, José Antonio, que esta es tu albada, la del que se fue, que quiso volver un día pero no pudo ser. Te recordaremos como un árbol sano, como un pájaro en el aire, como el nuevo verano, como un lobo aguerrido, como el hombre con mayúsculas, porque eres paloma al viento, huracanes de luz, vendavales de llanto, ríos de juventud, o tan solo unas manos unidas a tu voz.

Ahora que ya llegaste al mar, José Antonio, déjanos que con tus manos nos unamos a la esperanza de los que siempre creen que la vida se alcanza y pintemos una plaza donde de la violencia sólo queden campanas. Nadie cerrará tus ojos ahora que estás callado.

Te fuiste así, dispuesto a regresar a la casa de tu padre, y ya estás con Miguel y con esa vieja que está sentada junto al hogar acariciando la lumbre. Te fuiste al polvo, humilde y campesino, como una acaricia vieja al borde del camino. Compañero, hasta aquí hemos llegado y nosotros ya te echamos de menos.

Gracias por todo, maestro.



De conciertos

Los Suaves en pleno concierto el miércoles 15 de septiembre.
(Foto con mi móvil, ninguna maravilla)

Un año más llegaron las fiestas de Guadalajara y un año más pasaron. Y como siempre, no se podía dejar escapar los conciertos, de miércoles a sábado, distintos estilos, grupos más o menos de moda, con más o menos tablas, con más o menos caché (a veces excesivamente exagerado). La mayoría fueron pagando, algunos gratuitos, pero se celebraron todos a pesar de las tormentas diurnas y las amenazas de lluvia de la noche.

El miércoles 15 abrió Paloma San Basilio en la plaza de Santo Domingo. Apenas estuve cinco minutos, pero me dio a entender el tirón que merecidamente todavía tiene a juzgar del llenazo en la plaza, pese a que la acústica no favoreció la potente voz de la cantante.
Mientras, en la Fuente de la Niña se preparaban dos grupos de Guadalajara, participantes del último DOG, que telonearon a los míticos Los Suaves. La última vez que les vi, Yosi, el vocalista y letrista del grupo, mostraba una patética imagen de alcohólico, con su botella de güisqui Passport a lingotazo limpio, olvido de letras y equilibrismo en las torres de sonido. Esta vez, parecía bastante recuperado, aunque no sereno, o al menos pudo unir letra tras palabra hasta completar todas las canciones de principio a fin. Eso sí, el espectáculo estaba asegurado, la fuerza de estos viejos roqueros se palpaba en todo el recinto y no defraudaron. Sí se notó que los últimos discos no han tenido el calado que los anteriores a Si yo fuera Dios y el público vibró mucho más con clásicos como Malas noticias, Maldita sea mi suerte, Si pudiera, Dame rock&roll o la incombustible Dolores se llamaba Lola, bastante más agradable en las cuerdas suaves que en las de las orquestas feriantes; aunque se echaron de menos algún tema como No me mires (petición personal). Aún sin ser el mejor concierto de Los Suaves, el espectáculo fue más que notable, mucho mejor de lo que me esperaba. "Dios es Suave".

El jueves casi se le agua la fiesta a Tamara (la de los boleros), pero después de una fuerte tormenta que remojó, y bien, a los atletas de la Milla Urbana y el canicross, la melódica desafió a las oscuras nubes y saltó al escenario de Santo Domingo, algo que se agradece. Otros asuntos me impidieron asistir al concierto, pero pude ver como la gente acudía en masa a agradecer a Tamara su profesionalidad y compromiso.
A las 11 de la noche aparecían en el cartel de la Fuente de la Niña unos tal Fondo Flamenco. Ni idea de quiénes son. Trato de informarme y lo primero que llega a mis oídos es que se trata de una especie de Andy y Lucas rejuvenecidos. Ante esta información dudo si buscar en la Internet algo de ellos, pero finalmente trago saliva, respiro hondo, le echo un par de huevos y me meto en el Youtube a ver algún videoclip suyo. Con algo más de 30 segundos me bastó, no estaba dispuesto llenar mi ordenador de más virus. Y mi sospechas se confirmaron, de repente, a eso de las 10 de la noche, cuando Guadalajara se emprezó a llenar de chonis, yenis, poqueros y toda esa clase de calaña socialmente prescindible. Evidentemente, y como usted, lector, puede comprender, no estoy dispuesto a arriesgar mi vida (y diez euros de mi bolsillo) por infiltrarme a ver de qué iba aquello.

El viernes llegó el plato fuerte. Desde días antes las entradas anticipadas (unas 7500) estaban agotadas para ver el concierto doble de Despistaos y La Fuga. Y es que el concierto tenía miga: Despistaos volvían a tocar en su tierra después de varios años y La Fuga se presentaba sin Rulo al micro y con un desconocido Pedro como su sustituto.
Despistaos trató de ganarse al público desde el principio con el himno del CD Guadalajara para empezar y vestidos con camisetas de algunas peñas de Guadalajara. Y lo hubiesen conseguido por completo de no ser por lo flojo de casi todas sus canciones (sobre todo de 2006 para acá). Pero son de la tierra, ¡qué más da! El cachondeo y la diversión estaba asegurada, y las sorpresas. La primera, con los primeros bises. Los Despistaos se marchan y tras un minuto aparecen unos tipos vestidos con mono naranja. Son LosDelGás, que nos brindan su Feisbuk con todo el buen humor del mundo y con los Despistaos. Todo tenía explicación, LosDelGás tocaron más tarde en el escenario que tiene la peña Caracol en el parque de la Concordia (¡cómo manejan estos caracoles!). Pero no fueron los únicos invitados; también Pedro, el nuevo cantante de La Fuga, les acompañó en un tema, una chiquilla joven que no sé quién es en otro y en Mi nevera, tema de su primer y mejor disco, salieron representantes de algunas peñas a hacer un poco el cabra en uno de los mejores momentos del concierto. El tema les quedó niquelado. El concierto finalmente fue largo y divertido, incluso permitieron que el público cantase Cada dos minutos; lástima que unas canciones tan "poperas" no tengan fuerza, por mucho que lo intenten disfrutando sobre el escenario.
A continuación, La Fuga. Y saltaba primero Pedro, que trató con el público como si llevase toda la vida dando voz al grupo. Y desde luego sorprendió; el concierto que ofrecieron fue sobresaliente y el nuevo vocalista mostró una soltura y una voz que dejó unas sensaciones magníficas. Se metieron al público desde el primer momento y el mismo comentario se reproducía entre los asistentes: "Pues el cantante nuevo me gusta". Otro concierto de más de dos horas, con mucho espectáculo, un público entregado y unos músicos dándolo todo sobre el escenario. Sin duda, el mejor concierto de las fiestas de Guadalajara. Lo peor, la falta de previsión de la organización, que no contaron con las cinco horas entre retrasos, cambios de escenario y conciertos que finalmente provocó que algunos se marchasen y otros se quedasen sin disfrutar de otro de los actos más seguidos de esta semana festiva, los toros de fuego.

El sábado, el chico ese de rizos que da saltos, que algunos han querido meter entre los cincuenta españoles más influyentes de la historia (¡manda huevos!). Pero David Bisbal se vio con dos fuertes oponentes: uno Pereza, que tocó el mismo día, a la misma hora y por cinco euros menos a 15 kilómetros, en Azuqueca, y otro él mismo, que ya empieza a cansar de tanto actuar aquí. Convencido estoy de que dentro de dos años vuelven a contratarle, todo por contentar a las quinceañeras del momento, futuras votantes potenciales, hasta que las arrugas terminen de minar los gallos de su garganta. Evidentemente, con su bochornosa actuación durante la celebración del mundial, con la machacona repetición de sus cuatro canciones en bares y medios de comunicación y hasta las narices de que me intenten vender la chorrada de que es un ejemplo que ha sabido hacerse la carrera a sí mismo (¡ja!, me descojono), tengo mucho más que excesivamente suficiente y no quise ni acercarme por allí cerca no vaya un berrido suyo a destrozarme aún más los tímpanos. Al día siguiente los periódicos abrían, como no, peloteando el concierto del "triunfito" y apuntando después que tuvo menos público que La Fuga y Despistaos (y menos del esperado, ¿por qué no decirlo?).

Todo esto es lo que dieron, más o menos, los conciertos de las ferias y fiestas de Guadalajara de este año. Ahora nos queda esperar otro añito más para disfrutar (o no) de música (o algo parecido) en masa (y de cachondeo festivo).

jueves 9 de septiembre de 2010

No hay conciencia tranquila sin conciencia

Hoy hace un mes que me pediste, más allá de orondas formas, que te escribiese algo a tí, por deleite propio. Pues es el momento de dedicarte con mucho gusto unos pocos renglones, no demasiados, no vaya a vanagloriarte en exceso tu orgullo.

Pocos años antes de que el niño nazareno llegase a la vida de los hombres, escribía Cicerón, excelso orador y no despreciable pensador (lo que fue profesión de culto, hoy es desprecio de andrajos omnipotentes), que "la fuerza es propia de las bestias" y que "se causa injuria de dos maneras: por la violencia propia del león y por el fraude propia de la zorra; ambos son sumamente ajenos al hombre, pero el fraude es mucho más odioso". Alguien vil no conoce más que las armas de la zorra y trata de usarlas en beneficio únicamente propio; no le importa su entorno, ni lo que dice querer, se vuelve fulero y es inconsciente de las consecuencias. Pero si lo hace conscientemente demuestra su bajeza propia de las ratas. Me agrada pensar que ese acabe degradándose en sí mismo, hediondo, recubierto de todo el abono que ha ido restregando en su piel.

Quisiste entrar como un gallo en el corral, rodeado de gallinas inquietas dispuestas a prestar sus huevos a tu envanecimiento glorioso. Un gallo puede ganarse su puesto con nobleza y gallardía y sacar pecho ante sus semejantes de su buena posición. Pero también puede entrar de gallito, hecho un espantajo de higuera, dejar a sus gallinas cluecas y volverse el hazmerreír del corral. Lo triste de de este último es que ya lo fue más veces, lo malo es que por llenar su ego vacío es capaz de hacer daño para al final sumar cartas en favor de su ridícula imagen bien ganada antes, y lo peor es que es capaz de repetir el proceso tantas veces cuantas pueda. Muy a tu pesar, demostraste que la galanura no es virtud que te sea a bien, sino que adoleces de abyecta rastrería, como el Leviatán del sexto pecado.

Intuyo que escribí cosas que no alcanzaste a entender. No pretendía que lo comprendieses porque una mente de tu calibre difícilmente puede hacerlo, a no ser que se te dirija bonitas palabras cual rey despótico e inconsciente. No se puede tener la concienca tranquila sin conciencia, algo imprescindible para no corromper la libertad de sus corazones. Y acabo con una frase que escuché radiada no hace mucho, no recuerdo en boca de quién: "desconfía del que no sabe reírse de sí mismo".

lunes 30 de agosto de 2010

Nueve

9 cosas que podría hacer una institución como la Conferencia Episcopal española con 9 millones de euros 9 años después de Gescartera:

1. Caridad.
2. Arreglar algunos templos históricos en proceso de ruina.
3. Subir el sueldo a los curas rurales, que tienen un salario medio de 450 €.
4. Financiar proyectos solidarios en África, Asia y América Latina.
5. Saldar deudas.
6. Pagar a los trabajadores de COPE despedidos por un ERE.
7. Empezar a autofinanciarse.
8. Ayudar a cientos de familias que se han quedado sin ingresos.
9. Pagar indemnizaciones a, por ejemplo, víctimas de pederastia.

Puede elegir la opción que más guste, incluso varias, que nueve millones dan para mucho. O bien puede dejar de lado todas y fichar a un equipo radiofónico para un programa deportivo.

lunes 2 de agosto de 2010

Sociedad asfixiada

La inmensa mayoría de las familias necesitan dos sueldos para poder sobrevivir, y muchos no llegan a fin de mes, aun trabajando de 7 a 19 horas. Así, no es de extrañar familias desestructuradas, hijos que son educados exclusivamente por la televisión y la Play Station, que crecen con una ausencia de valores y se crían, no como ciudadanos, sino como salvajes.

Los datos de inflación esconden aumentos altísimos de productos básicos (fundamentalmente alimentos) que finalmente repercute sobre el asalariado medio y bajo. Aparece una crisis que se trata de solucionar tratando de mantener el nivel de vida de aquellos que se enriquecieron con el sobreexceso económico y mediante reformas laborales que constiñen más el bienestar de la mayor parte de la población.

Los ricos siguen acumulando cada vez más capital, y la clase media vuelve a usos y costumbres que parecían casi erradicadas o postergadas a excluidos sociales. Crece el índice de Gini en todo Occidente a la par que las clases medias y bajas observan impasibles como todo el bienestar logrado a base de mucho sudor, y también sangre, se les escapa de las manos como un hielo en proceso de licuación.

La elite económica tiene echado un lazo al cuello de la sociedad para dirigirla a su merced, pero están apretando tanto el nudo que van a acabar por ahogarla.

Imagen: Sakkarah

viernes 30 de julio de 2010

Castigo a pase de Jabulani

La megalomanía nunca deja de sorprender ni se sabe hasta dónde puede llegar. Lo último del rey supremo de los delirios de grandeza, el ínclito Querido Líder norcoreano Kim Jong-il, visto traicionados su honor y su confianza por los futbolistas que representaron a su país en el Mundial de Sudáfrica, les ordenó posar firmes durante seis horas frente al Palacio de la Cultura Pupular de Pyongyang mientras las masas enforvorecidas soltaban toda la retaila de insultos que se les pudiese ocurrir en coreano. En Europa nos hubiésemos conformado con los mismos insultos soltados de la misma forma borreguil por los periodistas deportivos, y los jugadores sólo se hubiésen enterado leyendo el Marca o el As, escuchando la radio o viendo en televisión cualquiera de esos debates donde, entre copa y copa (de cubata, entiéndase), los periodistas bociferan como si se encontrasen en el bar de la esquina.

Al semidios (o dios y medio), cuyo nacimiento fue anunciado por una golondrina, el aumbramiento de una nueva estrella en el cielo y un doble arcoiris sobre el monte Paektu (desconozco si la golondrina dejó preñada a su madre y si la estrella guió hasta allí a tres magos occidentales para regalarle una bonita sesión de juegos de cartas), todo eso le parece poco, vanal, y no puede permitir que después de haber perdido los tres partidos disputados en el Mundial, incluidos un 7-0 contra Portugal y un 3-0 frente a Costa de Marfil, esos jugadores, traidores, se fuesen de rositas, se comportasen como un Ronaldinho cualquiera y quisieran vivir una vida como la de su Querido Líder, gustoso excelso de la juerga, el alcohol y el sexo desenfrenado con hermosas meretrices. Procedía la humillación pública.

Sólo se libraron dos. An Yong-hak tuvo a bien confundirse de puerta de embarque en el aeropuerto de Johannesburgo y volar hacia Tokio. Y Jong Tae-se, un surcoreano nacido y criado en Japón en una familia de profundas convicciones zuches, ese rara avis de comunismo entendido como "todo por y para el Querido Líder". Ama tanto al Líder Supremo y a su causa [personal, heredada de su padre] que en 2007 hicieron una excepción con él y le concedieron la nacionalidad norcoreana, gesto que recompensó con unas lagrimitas mientras sonaba el Ach'imŭn pinnara (himno de Corea del Norte) en el Ellis Park de Johanesburgo. Su absolución le permitió ir a firmar el contrato con el VfL Bochum de Alemania, donde va a jugar esta temporada.

Para el resto no hubo absolución, ni tan siquiera para el pichichi y capitán Hong Yong-jo, que vive en meditación en un cuartucho al que llaman apartamento en Rostov, donde juega, y desconoce lo que cobra porque lo administra a su manera el Partido de los Trabajadores de Corea. Habrá que estar atentos por cuántos jugadores repiten en la siguiente alineación, además del servil Jong Tae-se.

Y a quién las va a hacer. Ese tipo acomplejado por su tamaño, a cuya imagen no se le puede dar la espalda previa amenaza de recibir un balazo, no tuvo piedad siquiera para el entrenador, Kim Jong-hum, el que consiguió llevar a un equipo de muertos de hambre (casi literal) a una fase final del Mundial de fútbol. Fue condenado a realizar trabajos forzados en una obra de construcción de Pyongyang, o pudiera suponerse también que cavando en una mina de uranio.

Parecería de risa si no fuese por la crueldad con que un tipo como Kim Yong-il, monarca comunista (comunista para sí, no para los demás, que tiene guasa), lleva los designios de una sociedad cerrada y sellada con silicona para resguardarse del frío exterior. Y ahora sus últimas víctimas (que se sepa) han sidos los jugadores de la selección de fútbol, a los que ha considerado como traidores por no cumplir las expectativas de llegar a cuartos de final del Mundial, obviando la muy superior supremacía de los demás equipos.

martes 27 de julio de 2010

¡Calor!

Un es día como hoy, con una máxima de 36º, a lo que hay que sumar la insoportable nube negra matritense fruto de la combustión del petroleo y la sensación real de 40º, y lo que queda por subir. Un día en el que apetece buscar algo fresco, agua, un polo, una cerveza, una noticia o una canción (que alguien me diga, por favor, qué significa eso de "canción fresca" cuando yo sudo mucho en los macrofestivales y en los bailoteos de las verbenas rurales; y eso de una "noticia fresca", si no hacen más que salir esos engreídos políticos que cuando les escuchas te hierve la sangre, mezcla de cabreo y congoja). Un día en el que a veces resultan inoportunas ciertas noticias. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMet) ha emitido un informe catastrofista en el que se prevé que en la península Ibérica aumente de la temperatura en hasta seis grados en el próximo siglo y los pluviómetros tengan que reducir hasta un 30% su tamaño.

Me vuelvo loco. Vivo en el centro, zona de hastío calor en el estío y seca durante casi todo el año. ¿Qué hago? Primero, me he apuntado a un centro de idiomas modernos. En la casilla de "Idioma que desea aprender" he dejado vía abierta por si finalmente me decido por algún idioma escandinavo, quizá el islandés, o a lo mejor el ruso, también por eso de la moda gasística que podría reportarme sublimes rublos a cambio de casi nada, unas doce horas de trabajo a cielo abierto y una ducha diaria con jabón aromático para eliminar aunque sea el hedor del oro negro.

Todavía me queda la esperanza cantábrica, que aun gastan la lengua a la castellana y no me sería difícil adaptarme, a no ser que tenga a bien residir en la ruralidad más recóndita y cursar clases dialectales borreguiles para entender a cuatro viejos y a dos jóvenes cicuentones que se entienden hablando en la tasca de la mecánica de la Fórmula 1. Tampoco están tan mal las montañas y los acantilados, pero allí el viento en verano quema la piel.

La Antártida todavía me parece una locura, aunque al paso que llevamos no hay que descartar nada, si bien la angustia solitaria terminaría conmigo, a no ser que entre siete mil millones a algún que otro se le pasase por la cabeza la misma idea. De momento podría valer Groenlandia, que empezará a hacer honor a su nombramiento de 'tierra verde'.

Una última opción que se me ocurre implica un sentimiento nacional. Si los británicos están como locos por asarse en las parrillas de la Costa del Sol adquiriendo ese tono rojizo que les resulta tan atractivo, y los ibéricos estamos tan quemados de la mala baba de Lorenzo, podríamos acordar un canje territorial. Todo está pensado, no importaría darles a los catalanes el norte escocés, con monstruo incluido en el lago Ness, y a los vascos el Úlster, por si quieren estrechar la mano a los eirenses. Los gallegos no verían mal la tierra de Gales, al menos se parece el nombre, y seguro que compartirían con mucho gusto el territorio con los portugueses. Los andaluces son muchos, pero el canal de la Mancha no simularía mal las playas de Sanlúcar, aunque se tendrían que acostumbrar a las mareas. Canarios y baleares tienen Jerseys, Gernseys y Manes para elegir. Y los castellanos, aragoneses, levantinos, extremeños y demás tenemos espacio en el centro de la isla. Londres no es Madrid, pero tiene su aquél, incluso calor en verano.

¡Vaya, ni con esas me escapo!

Imagen: www.hellocrazy.com

jueves 22 de julio de 2010

Allez, David, qui ton peux!

Un jueves cualquiera del mes de julio, buena temperatura para dar una vuelta con la bicicleta. Si en la vertiente norte de los Pirineos los Contador, Schleck, Samu Sánchez, Menchov, Sastre y demás estrellas de las dos ruedas se disponen a coronar ese monstruo de 19 km., 7,5% de pendiente media y 2115 metros de altitud al que llaman Tourmalet, en la fértil Campiña del Henares un humilde aficionado se dispone a emprender una pequeña ruta rompepiernas por caminos dejados de la mano de la mayor parte de la gente.
La ruta está más o menos clara: salida de Guadalajara hacia Cabanillas, subida por el camino de Usanos, paso por el monte Celada, enlace con el camino de Valdeaveruelo y de ahí ya se verá. Si todo sale como tengo pensado, treinta y tantos o cuarenta kilómetros no me los quita nadie.

Salgo a las 10:30 de casa y preveo llegar al monte Celada hacia las 11:15. Siguen las obras de la carretera de Cabanillas con la nueva vía rápida del Ruiseñor. Está recién asfaltado y ahí siguen trabajando de sol a sol los obreros. Cruzo Cabanillas sin parar y me dirijo directamente hacia el camino de Usanos, que en este primer tramo recibe el nombre de calle de las Arcas. Tras un tramo asfaltado y pasar bajo la R-2, el camino pica para arriba y el asfalto también se pica y se convierte en gravilla, que dificulta el pedaleo. De todas formas no me siento del todo bien encima de la burra. Recomendación: cuando vayas subiendo sobre la grava y notes que la rueda se va clavando, no mires hacia atrás, es posible que acabes cayendo al suelo, por inverosímil que parezca. Quizá no fui el único; una cruz negra de hierro junto al camino recuerda la muerte allí de un Sr. Piélagos un frío 5 de diciembre de 1978.
Bordeo toda la urbanización del campo de golf, la grava cambia por alsfalto durante unos metros antes de convertirse en tierra (como debe ser un camino) una vez que se obvia la entrada al monte Enmedio por la derecha. Antes de coronar el monte Celada la presencia de un cazador con su Land Rover y su perro de caza me pone sobreaviso pese a que la temporada de caza pasó hace ya cuatro meses. Dejo pasar dos caminos que sigue directamente hacia Usanos y sigo de frente en busca del de Valdeaveruelo, que para mí es nuevo. Hacia Sotolargo el trayecto es de ligera bajada, paralelo al arroyo de la Marcuera y entre encinares que se van haciendo cada vez más espesos.
A la llegada de un cruce me paro y me bajo de la bicicleta para observar mejor el panorama. Consulto la brújula y me cercioro de que sigo por el camino correcto, hacia el sur. A los pocos metros me doy cuenta de que algo no anda bien en la burra. Las patas, la rueda delantera está pinchada. Estoy a unos tres kilómetros de Sotolargo y a más de siete de Usanos y Cabanillas. Falta de previsión, no llevo ni parchas ni bomba. Me acuerdo de Abraham Olano en el Mundial de Duitama en 1995 cuando a falta de escasos kilómetros y con escasos segundos sobre sus perseguidores pincha la rueda trasera, y antes de perder su ventaja cambiando de bicicleta gana la carrera con rueda y media, el asfalto mojado y la inestimable ayuda del gran Miguel Indurain. Quizá yo pueda emularle, o quizá no, pero no me queda otra que continuar, así que emprendo camino hacia Sotolargo, cuyas últimas casas non tardo en ver.
Si no fuese ya mala saña, entre el ensordecedor canto de las chicharras y el sobrevuelo de dos buitres, piso el surco en forma de reguero que sigue el camino y con una rueda pinchada no puedo controlar la bicicleta y caigo de costado al sembrado contiguo, recién arado, por cierto. Ahora sólo me queda unos cuatro kilómetros hasta Valdeaveruelo atravesando la urbanización Sotolargo, sin rueda y arañado.
Atravieso los chalés entre montado en bicicleta y de pie, evitando que se salga el fondo de llanta; apenas cuatro coches circulando y nadie en la calle o los patios, la triste imagen de estas urbanizaciones privadas donde la gente se refugia dentro de sus cuatro vallas y apenas hace vida social. Tardo en llegar hasta la carretera. Tengo dos opciones: 11 km hasta Guadalajara o uno hasta Valdeaveruelo y esperar el autobús de línea. Me arriesgo: voy haasta Valdeaveruelo y espero al autobús. No creo que aguante sin rueda siquiera hasta Cabanillas.
Más mal que bien llego a la plaza de la entrada del pueblo donde está la parada. Son las 12:15 y acaba de pasar el autobús, debió ser con el que me crucé en la carretera. Llamo a Laura por ver si ha acabado el curso pero no coge el teléfono. Sólo queda esperar hasta las 13:35 y rezar por que el conductor no ponga pegas para meter la bicicleta en el maletero.

Hora y media da para mucho, incluso en un pequeño pueblo. Para empezar, el verano lo llena de jóvenes que pasan los calores en la segunda residencia o con los abuelos, se reúnen con los amigos estivales y pasan el rato en campamentos urbanos que contrata el Ayuntamiento. Pero también hay cosas que en la ciudad de hoy sorprende. Una furgoneta entra haciendo sonar el claxon para avisar a los vecinos. "Panadería y dulces". Varias mujeres se agolpan para comprar el pan de cada día.
Algo más tarde se oye de fondo por altavoz: "El chatarrero, el chatarrero, el chatarrero va recogiendo chatarra. ¡El chatarreeeeroooo!". Rápidamente aparece la camioneta con el remolque lleno de hierros y el gitano de sombrero y bigote cano repitiendo la cantinela. Cuando da la vuelta a Valdeaveruelo en el remolque sólo lleva un bidón oxidado más.
El consumo de hierro debe ser muy alto por estos lugares y la competencia en el mundo de la chatarrería debe ser feroz, porque a los pocos minutos aparece otra camioneta más. Esta vez son dos, pero limitan su canto a un "El chatarrero" de vez en cuando. No sé si se llevó algo más de las parcelas del pueblo.

Los chavales matan el tiempo como pueden. En la parada de autobús se reúnen un grupo de varias edades. En principio no les llamo la atención, hasta que llega un primer autobus y pregunto el destino: El Casar. No es este, tengo que esperar algo más. Los chicos comienzan a hablar de sus aventurillas con las bicicletas. Sin duda ya se han percatado de mi presencia; dejo de ser un fantasma. Y pronto llega otro autobús; éste si va a Guadalajara. Entre el conductor y yo conseguimos meter la bici en el estrecho maletero y vamos de vuelta a casa.

La aventura ha sido curiosa, pero hubiese preferido no haber pinchado y haber vuelto por mis propias ruedas. Son cosas que aveces pasan. Menos mal que Contador no pinchó ni se cayó y pudo aguantar bien los ocho segundos de ventaja sobre Schleck en la meta del Tourmalet.

¿Moraleja? Lleva bomba de aire y aparejos de repuesto en la bicicleta, nunca sabes dónde te van a hacer falta.