lunes, 7 de septiembre de 2009

Pijo borroka

Mear en las calles, hacer pintadas, incendiar contenedores, enfrentarse a la policía a pedradas y botellazos... Pensarán ustedes que esto es propio de "suburbios" de Carabanchel o de Vallecas. Pues parece ser que la "moda" ha llegado a las zonas más nobles y exclusivas de Madrid. Pozuelo de Alarcón, el municipio más rico de España y donde el Partido Popular gana las elecciones con el apabullante apoyo del 67% de los ciudadanos electores[1], se ha convertido este fin de semana en un campo de batalla como hasta no hace mucho pudimos ver en las callejuelas del barrio de Lavapiés. Hubo veinte detenidos por la policía, de los cuales unos pocos eran de Pozuelo, unos cuantos más de municipios aledaños (osease, los no menos exclusivos Majadahonda, Las Rozas o Boadilla del Monte) y el resto de Madrid capital, que siguiendo la lógica de los municipios aledaños no serán menos que de Aravaca o las mejores zona de Moncloa y Chamberí.

Es decir, esos pijos que tan repeinaícos van a clase del colegio o universidad, de pago por supuesto, tan bien vestiditos con sus pantalones chinos, sus polos Ralph Lauren y sus jerséis al cuello; que tienen móviles de última generación, coches que papá les compra, que acuden las noches de los fines de semana a las discotecas más chic de Madrid; esos niños "bien", en definitiva, resulta que no lo son tanto, que ahora se dedican a batallear como sus asqueados antisistema, a asaltar comisarías de policía al grito de "mucha policía, poca diversión" (como cantaba el grupo punk La Uvi hace ya unos cuantos años) y a grabarlo con sus móviles 3G de 600€ en el Corte Inglés. Pero también esos pijitos que van de "alternativos" (nunca supe a qué alternan), pero que no se privan de los lujos de papá, del chalé en la sierra y del último iPod. Únicamente difieren de los anteriores en las pintas de mercadillo exclusivo del distrito Centro.

En unos tiempos en los que se confunde libertad con libertinaje[2], los pijos se han lanzado a la calle. Sólo hay que ver los vídeos que algunos de estos especímenes han colgado en Youtube. "Mira los maderos, como corren". "¡Toma, en toda la cara!" Y los pijitos, con su jerséis al cuello, corriendo de un lado a otro lanzando botellas como si de unos cachorros batasunos se tratasen. La kale borroka en estado puro, sólo que con pulseritas rojigualdas. Les faltaba decir que era por salvar a España de la amenaza roja asentada en La Moncloa.


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[1] Según los resultados electorales en las elecciones municipales de 2007. http://www.pozuelodealarcon.es/index.asp?MP=1&MS=296&MN=2&TR=C&IDR=1302
[2] Acepción 1 del DRAE. No se vayan a confundir, que estos no topan con la Iglesia. http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=libertinaje
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miércoles, 2 de septiembre de 2009

España en Oriente Próximo

Por lo general, los españoles somos muy poco dados a seguir las relaciones internacionales. Nos parece algo lejano, cosa de politiqueo y, por tanto, que apenas puede afectarnos en nuestra vida diaria. Cuando llegan las elecciones generales, nuestros políticos (salvo en 2004 y por razones obvias) debaten poco las cuestiones de la política internacional. Esto puede deberse, pienso yo, a que el español medio sufre de una especie de etnocentrismo acusado desde hace muchos siglos (recuerdos de viejas glorias imperiales filipescas y de los desastres fernandescos y noventayochescos), que le hace creer que más allá de los Pirineos y del estrecho de Gibraltar todo el mundo le debe favores y sigue la lógica hispánica del puño sin letra.

Sin embargo, los españoles tienen que ser conscientes del papel que cumple en el mundo nuestro país. Ese papel tiene un párrafo muy destacado en Oriente Próximo y en el conflicto que arrastra desde hace un siglo, en el que España es un muy destacado mediador. No sólo por cercanía, sino también como un deber histórico, su rol no es casual y su actividad, constante.

En Madrid se ha celebrado una conferencia de paz entre los países árabes e Israel en 1991, y acogió en 2002 al famoso cuarteto que pocos meses después pasó a ser dueto y medio y substituyó el poder de las palabras por la sinrazón de balas. España se ha convertido en un interlocutor fundamental en el conflicto de Oriente Próximo por sus buenas relaciones con ambos bandos, y el Presidente del Gobierno fue consciente de ello cuando nombró a Miguel Ángel Moratinos, gran mediador en el conflicto, Ministro de Exteriores.

La Historia también abala a España para ejercer una correcta intermediación. Fueron siete siglos de convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos, hasta que a los muy católicos reyes les dio por imitar a la Iglesia de Roma cuando los "herejes" merodean por sus aposentos. Los sefardíes añoran su Sefarad, desde donde proyectaron por el Mediterráneo y hacia el mundo una cultura basada en el pensamiento, la meditación, la palabra y la búsqueda del buen juicio. Y hasta Franco, auspiciado por el clásico antisemitismo español, se escudó en los países árabes para buscar el reconocimiento internacional que tanto le negaba Europa en los años 40 y primeros 50; y lo mejor de todo es que es que pidió perdón por tantos siglos de leyendas negras de moros violando mozas y comiendo gente, y lo consiguió (después nos costó el Sahara, y ahí andan los pobres, que ni españoles, ni marroquíes, ni saharauis).

Desde que en 1986 el Gobierno de Felipe González firmase el acta de renconocimiento formal del Estado de Israel (ciertamente exigido por la CEE para su ingreso), España se ha convertido en un activo mediador en busca de la paz más urgente y difícil del mundo que nos ha tocado vivir. Pese a que hay quien fracasó estrepitosamente en su intento de sacarla del "rincón de la Historia" a costa de vidas "herejes" y de su política internacional vinculada a seguidismos incondicionales, España es una potencia media con relativos márgenes de autonomía en política exterior que hoy por hoy se centran fundamentalmente en tres ejes conexos: Europa, Latinoamérica y Oriente Próximo y Magreb. Este último eje es palpable, como se ha pretendido con la visita de Mahmud Abbas, Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, esta semana a España[1]. Igualmente, considerando la importancia estratégica de España en el conflicto, el apoyo de José Luis Rodríguez Zapatero al plan de paz de la Administración estadounidense de Barack Obama[2], que tendría su pistoletazo de salida con la reunión entre el dirigente palestino y el israelí Benjamin Netanyahu, es imprescindible para que prospere un intento más de arreglar el Desaguisado del Siglo. Además, supone que España, en cuanto asuma la presidencia de la Unión en enero de 2010, le tenga que dar un buen empujón al tan necesario compromiso de Europa en el conflicto.

Para aquellos españoles que no adolezcan de mayor interés en política internacional que la resolución del Parlamento Europeo sobre el precio de las llamadas telefónicas de Ámsterdam a Barcelona, aclararles que España, dentro de su capacidad de potencia media, tiene un papel fundamental en el mundo y un deber que no podemos obviar. Y tanto como lo tiene España, lo tiene la ciudadanía española.
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[1] El Mundo. "El Rey, Zapatero y Moratinos reciben en Madrid al presidente palestino". Miércoles, 2 de septiembre de 2009. http://www.elmundo.es/elmundo/2009/09/02/espana/1251881784.html
[2] El País. "Zapatero comunica a Abbas que respalda el plan de Obama en Oriente Próximo". Miércoles, 2 de septiembre de 2009.
http://www.elpais.com/articulo/espana/Zapatero/comunica/Abbas/respalda/plan/Obama/Oriente/Proximo/elpepuesp/20090902elpepunac_5/Tes
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martes, 1 de septiembre de 2009

De cómo aumentar las ventas de la competencia: el ejemplo EA

Adquirir Nero 9, un programa legal de grabación de datos en CD y DVD, cuesta entre 70 y 80€[1]. Al precio final de cualquier videojuego de Electronic Arts (Los Sims, SimCity, FIFA 10, etc.) hay que añadirle esta cantidad. El motivo, que los videojuegos de EA dan conflicto con programas de emulación virtual como Nero. Esto se nos avisa primeramente al intentar iniciar uno de los programas de EA con un tan curioso como nada interpretable mensaje: "No se ha podido activar el módulo de seguridad necesario. El programa no se puede ejecutar (5007)".

Desde el propio servicio técnico de la multinacional del ocio informático se exige la desinstalación de todo emulador virtual para que sus programas puedan cargarse en el ordenador del usuario. Es decir, que comprar Los Sims 3 puede costar 50€[2], más los 70€ desechados por adquirir un programa como Nero 9; en total, 120€ (20.000 pesetas, para los nostálgicos) por un simple videojuego que dentro de unos meses llenará de aburrimiento a quien lo compre y vaciará más los bolsillos de quien decida seguir las expansiones.

Mal negocio, además de competencia desleal. Mal negocio hasta ahora para quienes picamos (yo, "por fortuna", mínimamente con tan solo 10€ de un simulador de tren que pienso guardar en el baúl de los no recuerdos) y mal negocio a partir de ahora para los tramposos: no pueden obligar a nadie a desechar un software que le ha costado al consumidor su dinero, pero sí pueden invitar a los consumidores de videojuegos a adquirir los de la competencia (léase, por ejemplo: en vez de comprar FIFA 10, agenciarse PES 2010).

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[1] Según la página web de Nero Simply Enjoy. http://www.nero.com/esp/store-nero9.html
[2] Véase por ejemplo http://www.game.es/ficha/ficha.aspx?sku=058549

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domingo, 16 de agosto de 2009

Colombia 2009 como España 1953

El Gobierno colombiano acaba de cerrar un pacto militar con Estados Unidos en el que permite el uso de al menos siete bases militares durante diez años. Los motivos esgrimidos, la lucha contra el narcotráfico, que por lo visto debe ser de tal magnitud como para necesitar un despliegue militar de esas dimensiones. A cambio, Colombia recibirá 28 millones de euros al año (es decir, una tercera parte de lo que el Real Madrid pagó por el futbolista Cristiano Ronaldo) y asistencia militar para luchar contra narcotraficantes y terroristas unidos en el contubernio de las FARC.

Aparte de lo barato que resulta alquilar siete bases militares en Colombia (a precio de saldo; quizá sea por la crisis), a cualquiera que lea con detenimiento la noticia se le pueden venir a la cabeza los pactos que firmó el Gobierno de España en 1953 con Estados Unidos, conocidos con el poco afortunado nombre de Convenio de Defensa y Ayuda Económica Mutua (sobre todo por lo de "mutua"), y que, entre otras, incluía unas cláusulas secretas por las cuales en caso de alerta de guerra (oséase, posible ataque de la URSS) podría asumir la soberanía de las bases de Torrejón, Zaragoza, Morón y Rota. Como pueden ustedes suponer, en plena Guerra Fría, España terminó perdiendo soberanía en partes fundamentales de su territorio (y ahora son los rojos los rompespañas).

Ahora no hay potencias equiparables a la entonces todopoderosa Unión Soviética, ni tampoco Estados Unidos es el mismo, pero los "enemigos de América" siguen multiplicándose a la vez que se le escapa el control de su patio trasero. Como en la España franquista, no sabemos si hay cláusulas secretas, y si las hay, las conoceremos dentro de cuarenta años; tampoco sabemos exactamente el uso (narcotraficante es un calificativo bastante claro y poco discutible, pero definir quién es terrorista es ya bastante más subjetivo y puede inducir a múltiples interpretaciones); ni sabemos siquiera qué pasará dentro de diez largos años cuando se tengan que renovar los acuerdos militares. Sin embargo, a Estados Unidos se le han ido torciendo las relaciones con antiguos gobiernos títeres de Centroamérica del norte de Sudamérica y tan solo le queda manejable el colombiano, por lo que no está de más estar ojo avizor sobre los próximos movimientos político militares en la zona y la respuesta de Estados Unidos.

lunes, 27 de julio de 2009

Lujo energético

Acabo de escuchar en la radio un anuncio promovido por el Gobierno de Castilla y La Mancha que al final dejaba caer el lema: "la energía es un lujo". Escuchando el anuncio parece evidente que pretende concienciar a los ciudadanos acerca del uso responsable de la energía. Pero, ¿qué es eso de que "la energía es un lujo"? La energía es una necesidad. Un lujo es tener un Ferrari, un chalé en la sierra de Madrid como segunda vivienda, una sortija de diamantes, un yate atracado en el puerto de Palma de Mallorca, ropa de marca a 120 € el pantalón vaquero, un Picasso en el salón de casa... Salvo que se encuentre en el linaje de Koplowitz, Thyssen, Borbón, Ortega, Botín o Pérez, cualquiera puede vivir sin nada de eso, pero hoy en día nadie puede vivir sin energía, como no puede vivir sin agua, sin alimento, sin un techo con el que refugiarse de la lluvia y el frío.

Esa energía le sirvió al guionista del anuncio para encender la lámpara que le dio luz durante las noches que estuvo pensándolo, le permitió encender el ordenador donde lo redactó, hizo funcionar los micrófonos y grabadores donde quedó fijado el anuncio. Esa energía ha permitido que el señor Consejero de Industria de CyLM pudiese ser votado el 27 de mayo de 2007 y que supiese el resultado de las elecciones dos horas después del cierre de los colegios electorales gracias a los teléfonos y los ordenadores, que funcionan, cómo no, con energía eléctrica. Y puede desplazarse por toda la comunidad autónoma (y fuera de ella) gracias al coche, al avión y al tren, que funcionan con combustibles que producen energía.

La energía es una necesidad escasa y costosa, y como tal es primordial racionarla correctamente y promover un correcto uso. Pero que sea escasa y costosa no significa que sea un lujo, prescindible a todas luces. La energía ha sido el motor del proceso de modernización y de progreso y no se la puede degenerar a la categoría de lujo.

lunes, 20 de julio de 2009

Lágrimas de Fonseca

Es lunes 20 de julio de 2009, un día especial para mí. Hoy he tenido mi último contacto con la que ha sido mi segunda casa durante cinco intensos años.

La facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid estaba casi vacía; nada que ver con un lunes cualquiera de mitad de curso. Tan solo unas cuantas personas guardando cola frente a secretaría, y yo entre ellos.

Después de media hora de espera mi vida cambia radicalmente, casi sin darme cuenta. Entrego los papeles de solicitud del título y ya estoy oficialmente licenciado. En ese momento me doy cuenta de que este es mi último día en ésta mi casa, que en septiembre no volveré como regresé septiembres anteriores. Que ya no tendré que buscar las aulas, ni recorrer cien veces esos largos pasillos, ni sentarme en aquellas butacas verdes plegables, ni estaré charlando con mis amigos a la espera de un profesor que ya no me dará clase.

Es mi despedida de las cuatro paredes rojizas de ladrillo que caracteriza a la facultad, la que, pese a todo, siempre estará en mi corazón.


Hace cinco años entró un joven melenudo, casi barbilampiño, asustado e ilusionado. Ahora sale un joven con la mente más ordenada, más comprensivo y reflexivo, aunque casi con el mismo vello en la cara, que no en la cabeza. En ella he cambiado, he madurado, me he hecho casi adulto.

He conocido mucha gente. Algunos se mantuvieron, otros vinieron y se fueron. Recuerdo a Carlos, Cruz, Santiago, Miguel, Carolina, Sara, Sergio, Gabi, Bea, Daniel, Giulia, Carmen, Adolfo, Marina, José, Raúl, María, Cristina, Marcos, Emilia, Borja, Elena, Gustavo, David, Jorge, Aurora, Luis, Víctor, Darina, Ignacio, Azucena, Macarena, Manuel, Elisa, Cecilio, Nerea, Eva, Óscar, César, Antonio, Nuria, Rodrigo, Andrea, Iván, Tamara, Alberto, Javier, Itziar, Souffien, Juliana... Todos dejaron algo grabado en mi ser.

También se me vienen a la cabeza Miguel Ángel, Consuelo, Javier, Federico, Carlos, José Antonio, Joaquín, Juan Carlos, Matilde, Andrés, María José, Luisa, Carmelo, María, Henar, Isabel, Patxi, Jesús, Estrella, Juan, Jorge, José Antonio, Manuel, Carolina, José María, Enrique, Ernesto, Santiago, Celestino, Mónica, José, Carmen... De ellos he aprendido mucho; me acercaron su saber, me presentaron a los maestros, me ofrecieron la ciencia política a cara descubierta y sin tapujos.

Al salir por la puerta por la que ya no volveré a entrar, hago unas cuantas fotografías a mi casa para el recuerdo, y mientras cruzo el aparcamiento (inusualmente vacío para lo que estoy acostumbrado) camino de la parada del autobús, entono aquella vieja canción de tuna con la que los estudiantes despiden a su universidad: Adiós,/ aulas de mi querer/ donde con ilusión/ mi carrera estudié./Adiós,/ mi Universidad,/ cuyo reloj/ no volveré a escuchar. He de reconocer que la voz se me entrecortó y que alguna lágrima se me escapó, como se le escapó a Fonseca, que quedó triste y sola, como triste y llorosa queda la Universidad.

No es un adiós, es un hasta luego.


martes, 7 de julio de 2009

Libros y no libros

Cuando acudo a una librería y escojo un libro de alguna estantería, lo primero que hago es observar la portada. Le doy la vuelta y leo la contraportada. Lo abro por el índice, después por el centro. Observo sus letras, sus títulos, sus números de página, sus imágenes. Acerco mi nariz y paso rápidamente sus páginas ayudado con el dedo gordo de la mano derecha. Lo huelo. Lo escucho. Lo palpo. Hay quien incluso lo saborea llevándose a la punta de la lengua el dedo índice con el que ha pasado las páginas. Yo, por desgracia, no tengo muy desarrollado ese sentido.

Cada libro, con su papel y su tinta, tiene un olor, un sonido, una textura y hasta un sabor que le hace distinto a los demás. Se huelen, se escuchan, se palpan y se saborean los años del libro. Se pueden hasta adivinar los hábitos de otras personas que lo leyeron: si fumaba y qué fumaba, si lo hizo convivir con otros libros, si lo abría y aireaba habitualmente, en qué momentos del día lo leyó. Se adivina el tiempo que pasó por el libro.

Un libro no solo se lee con la vista. Un libro también se lee con el olor, con el sonido, con la textura y con el sabor de sus páginas. Un libro se vive y apetece con los cinco sentidos.

Desde hace poco están intentando poner de moda los e-book (libros electrónicos), unas consolas en las que se introducen unos chip con datos por una ranura y simula ser un libro. Pero solo eso, simula.

El e-book imita muy bien la parte visual del libro. Pero pierde el olor, el sonido, la textura y el sabor del libro de papel. Para pasar las páginas en los e-book basta con presionar un botón o pasar el dedo índice por la pantalla, sea cual sea el libro y lo que contiene. No huele; el sonido, si se predetermina, es siempre el mismo, metálico e irreal; el tacto se reduce al de los dos puntos de apoyo de la consola, que siempre será la misma, y ¡ay de quien guste de mojar la yema del dedo para pasar las páginas!

El libro no atrae sólo con la vista; llama a los cinco sentidos, y el lectos se acerca con todos ellos. Como las sirenas llaman a Ulises, y Ulises se entrega a ellas de cuerpo y alma, con sus cinco sentidos. El e-book trata las palabras como un (in)útil de usar y tirar, y se olvida de su sustancia, de los cinco sentidos que las amarran para que perduren en la eternidad.

Los que amamos los libros los seguiremos amando con los cinco sentidos, porque nos gusta hacer el amor con la vista, el olfato, el oído, el tacto y, sobre todo, el buen gusto.

sábado, 20 de junio de 2009

Individualismo deportivo


El antaño Presidente del Gobierno de España, el hoy “emérito” José María Aznar, puso de moda durante su etapa de servicio al país un deporte cuarto y mitad tenis, cuarto frontón: el pádel[1]. A esto se le ha unido el éxito del insigne tenista Rafa Nadal, que por otra parte no cabe más que levantar mi admiración.

Desde entonces, en las ciudades y urbanizaciones de lujo españolas ha habido una fiebre de construcción de pistas especializadas para estos deportes. En el caso de Guadalajara se ha llegado incluso a eliminar pistas de fútbol sala y baloncesto (muy escasas en toda la ciudad, por cierto) en favor de las de pádel[2]. Es decir, donde antes jugaban habitualmente diez o doce ahora juegan dos o cuatro, y de vez en cuando. Además, mientras se planea construir una ciudad del tenis con no sé cuántas pistas que se añadirán a las tropecientas ya construidas en toda la ciudad (todas ellas de alquiler, para fomentar el deporte), solamente se está construyendo un par de campos de fútbol 7 y una cancha de futbol sala, voleibol, baloncesto y demás juegos de cancha polideportiva en el nuevo polideportivo de Aguas Vivas.

Todo esto responde a una nueva concepción del mundo que bebe del individualismo neoliberal más feroz. Desde las administraciones (sobre todo locales y autonómicas) se ha fomentado la práctica de estos deportes de competición individual o colegiada en pareja, donde lo que priman son el esfuerzo de superación individual y de competencia directa ante el rival. Frente a esto, aparecen denostados los deportes colectivos, donde priman la solidaridad y la cooperación entre compañeros para vencer al contrario.

Guadalajara debe ser una de las ciudades de España con menos campos de fútbol por habitante, y una en las que más canchas de tenis y pádel habrá proporcionalmente. Una apuesta absoluta por el individualismo propugnado por el liberalismo más extremista de corte austríaco-chicagüense y expandido al mundo desde los dólares de Wall Street y el celuloide hoollywoodiense. En frente, unos valores solidarios europeos que han de identificarnos y que estamos perdiendo.



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[1] Adaptación gráfica informal, ya que, de lo novedoso que es, el diccionario del la Academia de la Lengua Española todavía lo llama paddle, en inglés.

[2] Me refiero a las del complejo deportivo de San Roque.

lunes, 15 de junio de 2009

Atención, señores ciudadanos


El 29 de mayo, un aviso se anuncia desde la megafonía: "Atención, señores viajeros. Metro de Madrid informa...". La misma megafonía el 15 de junio: "Atención, señores clientes. Metro de Madrid informa...".


Cuando uno deja de ser considerado ciudadano (ya sea tomando forma de viajero cuando se desplaza en un medio transporte, ya sea la de usuario, la de contribuyente, etcétera) y se pasa a ser considerado cliente, no cabe menos que preocuparse. Hasta ahora, cuando uno acudía al reclamo de un servicio público, lo usaba como un ciudadano más de la inmensa sociedad. Cada vez más a menudo uno se presenta ante los servicios públicos como un cliente, individual, sin considerar tan siquiera si se forma parte de la sociedad que el Estado representa o se es un minúsculo ser en medio de una selva devoradora e insolidaria.

El ciudadano goza de unos derechos civiles, unos derechos sociales y unos deberes cívicos. El cliente tan solo goza de unos mínimos derechos como tal que le protege contra el abuso del otro particular. El ciudadano lo es por el hecho de ser persona y goza de unos derechos y unos deberes por el hecho de ser ciudadano. El cliente goza de unos mínimos derechos por el hecho de pagar un precio; si tal no se produce, se deja de ser cliente y se pierde tales derechos.

Tanta gente quemada por tratar de conquistar unos derechos civiles individuales, tantas masacres sufridas para poder tener unos derechos sociales (que todavía no se nos han reconocido del todo, y los pocos que tenemos se derrumban por momentos) y tanta sangre derramada defendiendo un derecho y un deber de participación ciudadana en la res publica, defendiendo la virtud cívica, para que al final sólo nos quede una simple relación económico-clientelar entre ciudadano y Estado basado en el simple intercambio de bienes y servicios por dinero.

Sólo se vela por que al individuo se le dé bien el cambio y se le lleve a su destino en correctas condiciones en un tiempo razonable (siempre que pague, claro). Nada más. ¿Será esto el comienzo del fin de nuestra propiedad privada (Metro de Madrid no se responsabiliza de los objetos substraídos , es decir, de los ladronzuelos que rondan sus instalaciones), de nuestra protección a la salud (el aire de Metro no es precisamente el más puros y saludable), a nuestra intimidad (más de cinco mil cámaras de “vigilancia” siguen nuestros pasos en toda la red), a la participación (las condiciones vienen impuestas desde una empresa)...? Pasando de ser ciudadanos a ser clientes, casi todos nuestros no sirven en tanto en cuanto el Estado se convierte en una simple empresa. Salvo la defensa de los consumidores, único límite del poder en una relación económico-clientelar.

Señores clientes, su libertad de circulación dependerá a partir de ahora del poder de su cartera, que se verá convertida (si tiene capacidad) en un afilado machete para abrirse paso entre la espesa vegetación de la selva urbana. Salvo que se disponga a circular a pie, qué duda cabe, mucho más saludable que los pasillos de Metro de Madrid, pero menos eficiente para llegar a su destino.



domingo, 14 de junio de 2009

¡Qué bonita te has puesto, Guadalajara!


Un árbol enfermo de San Roque ha vuelto a cobrar vida: se ha convertido en el achuchón de dos amantes. Escultores alcarreños han rendido un homenaje para los jóvenes enamorados de Guadalajara, que son el presente y el futuro de una ciudad que se ha vestido este fin de semana con sus mejores galas.


El verano comienza a arreciar entre las flores y las terrazas de San Roque, y unos metros más adelante los niños cruzan las calles a los lomos de un pequeño poni, o conquistan los mares en un barco pirata, o viajan por el mundo con historias y juegos que los graciosos bufones preparan para ellos, mientras, con los mayores, disfrutan de sabrosos crepes, de dulces caramelos de todos los sabores imaginables, de contundentes churrascos y kebabs. Quien no come, se prueba unas alhajas, intentan juegos de ingenio o tratan de preparar un viaje a través de antiguos mapas. El parque de la Concordia se ha convertido en un gran zoco donde los guadalajareños disfrutan del mercadeo más propio de Marrakech que de la recóndita Castilla.

La marea de ciudadanos camina calle Mayor abajo, sorteando zanjas y socavones, hasta el palacio del Infantado, erigido en el templo de la magia y la imaginación. Guadalajara es más que nunca la Ciudad de los Cuentos. En la abarrotada plaza de los Remedios, un escenario decorado con soles y lunas sirve de diversión interactiva para pequeños y mayores; en la fuente, una decena de chiqueros se lo pasan en grande correteando entre los chorros de agua tratando de sofocar el intenso calor de junio. En los jardines de palacio se juntan amantes de los libros de cuentos, poetas emulando a Cyrano de Bergerac, aquéllos que disfrutan con un buen té y chavales correteando entre el laberinto de arbustos. Los alrededores de palacio se ha convertido en un ir y venir de gente. Y dentro, en el patio de los Leones, los auténticos protagonistas de este mágico lugar. Ciudadanos de todas las edades, de todas las nacionalidades, hablantes de muchísimos idiomas, varones y mujeres, gente de Guadalajara, España, Europa, África, América, Asia y Oceanía, que se suben al escenario para compartir con todos, los presentes o los que lo siguen a través de las ondas y la red de Radio Arrebato, lo más maravilloso y real del ser humano, los cuentos. Uno detrás de otro, día y noche, durante cuarenta y seis horas seguidas, historias y recitadores levantan la sonrisa de una ciudad que se ha engalanado para recibirlos.

¡Qué bonita te has puesto, Guadalajara! Y así te queremos siempre.