domingo, 23 de diciembre de 2012

El nacimiento de una micronación


Clase básica de Teoría del Estado. Todo Estado debe tener, al menos, territorio, población, gobierno, hacienda, defensa y reconocimiento internacional. Con estos seis elementos puede sustentarse cualquier entidad, por pequeña que sea o por insignificante que parezca. De aquí a un corto tiempo presenciaremos el nacimiento de uno nuevo y cómo va construyendo paulatinamente todos estos elementos. Me refiero al Reino de Eurovegas.

Territorio
Eurovegas tendrá una extensión de 12,71 km2. Sólo la Ciudad del Vaticano y Mónaco serán más pequeños, pero es superficie más que suficiente para constituir su independencia. Su territorio será usurpado al municipio de Alcorcón tras un regalo desinteresado del Gobierno de la Comunidad de Madrid al padre fundador de Eurovegas y con el beneplácito del Gobierno de España, que acepta así la pérdida de soberanía de una parte de su territorio (pequeña, bien es cierto), como ya aceptó en 1953 cediendo la soberanía de las bases militares de Torrejón, Zaragoza, Rota y Morón en favor de los Estados Unidos.

Población
Aunque en principio requerido, la experiencia muestra que no es conditio sine qua non tener nacionales del país, pues tenemos un antecedente en la Ciudad del Vaticano. Aunque, siguiendo el ejemplo, si pudiésemos identificar a los católicos como los nacionales de la Ciudad del Vaticano, los nacionales de Eurovegas bien pueden ser los propios clientes luderos que gustan de lapidar sus ahorros entre máquinas de luces y black jacks.

Gobierno
El Gobierno de Eurovegas se centra hoy por hoy en el rey y padre fundador, caudillo por la gracia del dólar, Sheldon Anderson. En el momento de su muerte, que por edad llegará más temprano que tarde, se convertirá en el inspirador nacional, en el Kim Il Sung de Eurovegas. Porque gobierno, lo que se dice gobierno, necesita más bien poco, si acaso un puñado de laderos que se dediquen a mantener los flujos de capital que prevén generar para sí. Para gobernar un gobierno necesita leyes, y precisamente lo que primará en el Reino de Eurovegas será la ausencia de leyes y de una mínima estructura de convivencia: no son necesarias  mientras fluyan los números; por supuesto, tampoco las de España, país del que se está independizando.

Hacienda
Junto con la merced de las autoridades españolas, es el mayor logro conseguido hasta ahora conseguido por  el Reino de Eurovegas, llenar las arcas para empezar a funcionar, todo a costa de la inversión de bancos españoles quebrados y rescatados con el dinero de todos los ciudadanos de a pie. Después de poner a sus pies a los gobernantes de Madrid y de España para que le ceda la soberanía de un puñado de hectáreas de su territorio donde deslegislar, el próximo gran paso es la absoluta independencia económica, libre de impuestos, o incluso con la ayuda de las vacías arcas de las administraciones públicas españolas. En cuanto a la moneda, es lo de menos: se usará el euro para cobros y pagos y se transformará en dólares contantes y sonantes repatriados a la Nevada original.

Defensa
El ejército como tal está retrocediendo en estos tiempos y se vuelve a la moda medieval y moderna de los mercenarios. Una buena compañía de seguridad bien armada será quien vigile la aduana instalada junto a la M-40 y se encargará de redimir pequeños altercados fruto de los excesos del alcohol, las drogas y la pérdida del pan de sus hijos en una mano mal lanzada.

Reconocimiento internacional
Tendrá el más importante: el de su vecino más inmediato, con el que comparte el 100% de su frontera, España. A él se le sumará su mentor e inspirador en el Nuevo Mundo, el Estado de Nevada, así como también, a buen seguro, decenas de pequeños y paupérrimos estados, fáciles de alquilar, además de competidores a nivel mundial en el negocio del juego, pero sin embargo amigos. El lector bien se puede imaginar a quiénes me refiero.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Política vs. políticos

Como en las guerras, en estos tiempos convulsos, de crisis profunda crisis y estafa magnánima, los que más sufren siempre son los mismos, los ciudadanos medios, y los que más vociferan son los extremos ideológicos, los que tratan de acabar con el bienestar, con el estado de derecho y con la democracia. Y ahí entra la política.
Cuando estos individuos vociferos abren la boca tratan de denostar la política, el noble arte del gobierno y de la administración de los recursos. Desde que empecé a cursar la licenciatura de Ciencias Políticas y de la Administración tuve claro que la política es el arte de gobernar y de administrar los recursos en busca del bienestar de los ciudadanos. O al menos eso debería ser, bajo mi humilde entender.

Los vociferos autoritarios esgrimen argumentos populistas contra la política que en la mayor parte de las ocasiones apuñalan el camino hacia una democracia plena y ocultan segundas intenciones en pro del interés y beneficio personal. En los últimos meses aparecen argumentos como:

- "sobran instituciones". Evidentemente, las grandes golpeadas son las diputaciones provinciales, los ayuntamientos, el Senado y, en menor medida, las comunidades autónomas (si no son del color propio, claro). Por una parte, el eliminar instituciones locales, sobre todo ayuntamientos, aparte de que el ahorro es muy bajo porque apenas tienen gastos de personal (un liberado o ninguno y un secretario que generalmente se encuentra mancomunado entre varios municipios). Y por otra parte, las administraciones locales son las instituciones más cercanas al ciudadano y que mejor pueden recoger sus inquietudes y necesidades. Mermarlas supone inevitablemente quebrantar el feedback entre gobernante y gobernado y, por tanto, crear una nueva situación de autoridad que impone vs. súbdito que acata. En cuanto al Senado, ya lo comenté alguna vez, lo que necesita es una reforma para que pase de ser una cámara que no vale para nada a ser la cámara de representación territorial, es decir, el lugar donde los territorios se interrelacionan y exponen sus problemas entre sí y con el Estado.

- "hay demasiados políticos". Se ha centrado en los parlamentos autonómicos y, sobre todo, en los ayuntamientos. La intención de eliminar el 30% de los concejales trae consigo que la representatividad se vea más limitada aún, en favor de los grandes partidos y en detrimento de terceros, lo que supone que muchas voces se queden fuera de la política. A esto se une que la inmensa mayoría de los concejales no cobran por su función pública. En la mayoría de los más de 8000 municipios, que son de pequeña población, tan sólo está liberado el alcalde, y muchas veces ni tan siquiera; y en el resto (salvo las ciudades más pobladas del país, que tienen menos de 30 concejales), los concejales liberados no suelen llegar a la decena y coinciden con aquellos que forman el equipo de gobierno.

- "los políticos cobran demasiado". A raíz de esto, Mª Dolores de Cospedal, presidenta de la Junta de Castilla y La Mancha y secretaria general del Partido Popular (y no sé cuántas cosas más), ha tenido la idea de proponer que los diputados regionales castellano-manchegos no cobren un sueldo fijo, sino que obtengan retribución de sus dietas. Y todos aplaudiendo. Pero hay tres cosas que se obvian: primero, que se refiere únicamente a los diputados y no a los consejeros; segundo, que el trabajo de un diputado no se limita (o se debería limitar) a asistir a un pleno semanal, sino que implica (o debería implicar, aunque algunos se lo quieran saltar) un trabajo diario con jornadas laborales propias que exigen exclusividad, y alguien que realiza un trabajo debe tener una remuneración por ello; y tercero, que el salario es fijo y está definido legalmente, mientras que las dietas son volubles, se pueden modificar fácilmente y en un buen porcentaje no tributa ni cotiza, por lo que supone una estafa a la hacienda pública. Que mientras los trabajadores tengan que tributar y cotizar y los políticos se ahorren los impuestos no sólo no ahorra costes, sino que los aumenta, reducen ingresos públicos aligera el vocifero contra la política.

De la degradación de la política no tiene culpa el propio arte del gobierno, sino por un lado los grandes focos de poder económico y los lobos que disfrazados de cordero se inmiscuyen en la política, la corrompen y se someten al interés particular frente al interés general. De la carencia nace la necesidad, y por ello:

- es necesario favorecer la independencia de la política respecto a las presiones de los intereses económicos particulares.
- para ello, hay que desquitarse de injustas ingenierías electorales y deben buscarse mecanismos orientados a buscar el mejor político, aquél que es capaz de gobernar de cara al bienestar del ciudadano y a una justa igualdad social. Desde luego, uno de los grandes handicaps que tiene hoy la política son los políticos actuales: inútiles, corruptos, personalistas, interesados y vendidos a los grandes poderes económicos.

Desde luego, el fin de la crisis no está en la denuesto de la política, en hacer creer que la política tiene la culpa y por ello hay que acabar con ella. Esos son los mismos argumentos utilizados en los años 1930 y cuyo resultado bien conocemos. 
El fin de la crisis pasa por quitarse de en medio a los estafadores que nos han metido en este sumidero social, a los malos políticos que les besan los pies y devuelven a los ciudadanos a su condición dieciochesca de súbditos.

martes, 21 de agosto de 2012

Una de literatura: la historia de Allan Karlsson

Un día cualquiera sin nada mejor que hacer: a dar una vuelta por los pasillos de los grandes almacenes. Generalmente prefiero pasear por la sección de librería, música y electrónica de la segunda planta a ver ropa pija Made in China a precio de oro. Y por allí, en una columna que hace las veces de improvisada estantería de "novedades, pero no tanto", a una altura de casi dos metros para que se vea menos, hay un libro que capta mi atención. Uno de esos flechazos que te da la intuición, que terminas por rascarte la barbilla y preguntándote qué dirá la contraportada.
Quizá fue la fotografía de un viejo centenario con un batín rosa y un explosivo de TNT en el bolsillo. O a lo mejor su título tan descriptivo: El abuelo que saltó por la ventana y se largó. Seguramente la combinación de ambos sea más que suficiente para que termine de convencerme para leer la contraportada y pronosticar que me gustaría. No comienza con el clásico "lugar, fecha", empezamos bien. Devuelvo directamente a su lugar esos libros. Continúo. "Allan Karlsson", "celebración de su cumpleaños", "se fuga de la residencia de ancianos", " se encamina a la estación de autobuses", "un joven le pide que vigile su maleta", "se sube [al autobús] con la maleta" "¡santo cielo!, millones de coronas de dudosa procedencia", "a lo largo de su centenaria vida ha tenido un montón de experiencias", "encuentros con personajes como Franco, Stalin o Churchill", "amistades comprometedoras como la esposa de Mao", "agente de la CIA", "ayudar a Oppenheimer a crear la bomba atómica", "está a punto de poner el país patas arriba"...
¡Esto es genial! Tiene que estar divertido.

Total, que dos días después paso por la librería, doy un billete de 20 € y me llevo a cambio una estampa  metálica dorada y plateada con la efigie del rey de España y un libro blanco de unas 400 páginas con la fotografía de un viejo centenario con batín rosa y un explosivo de TNT en su bolsillo y una inscripción en la cabecera que pone:


He de admitir que hacía mucho tiempo que no me reía tanto leyendo un libro, que no me enganchaba así a una lectura como esta vez. Mucho tiempo.

Allan Emmanuel Karlsson es un tipo despreocupado, que vive ajeno al reloj y al almanaque. Su único lujo es tener algo que hacer, aunque sea hacer nada, y con tener a alguien a quien ayudar. Un tipo muy generoso con la condición de caerle bien entre aguardiente y aguardiente y su amistad.
El bueno de Allan se pasa la vida de un lado a otro del mundo tratando con un ingenuo hombrecillo lleno de medallas llamado Francisco Franco, un chistoso Harry S. Truman, una irritante Song Mailing (esposa del inútil de Chiang Kai-Chek), una bella Jiang Quing (esposa de Mao Tse-Tung) y un viejo influyente llamado Wiston Churchill. Conoció a Stalin, del que comprobó que "estaba como un cencerro", sirvió de pañuelo al pequeño Kim Yong Il y estuvo entre las enemistades de Charles De Gaulle y Lyndon B. Johnson. Ayudó a crear la bomba atómica, cruzó el Himalaya en camello, sirvió en la CIA... y dejó profundas amistades por el camino como el chico español aquel que pudo ser cuñado de Primo de Rivera, el misionero británico que se dedicaba a poner de mal humor a todos los persas (¡pobre loco!) o Herbert Einstein, el hermano bastardo y poco lúcido de Albert.
Allan odia la política y pasa de la religión, pero se serena hablando de sus batallitas entre copita y copita de aguardiente. De hecho, considera que esa es la única manera de resolver los conflictos internacionales y que nunca hay que fiarse de un abstemio.

Con cien años, habiendo vivido lo que ha vivido, no le apetece celebrar su cumpleaños rodeado de viejos cansados, politicuchos oportunistas y la bruja de Alicia, su cuidadora, y ya que uno no elige cuando morir por mucho que lo intente, salta por la ventana en busca de algo que hacer. No importa el lugar, ni nunca le importó antes. En la estación se topa con una maleta llena de dinero de procedencia un tanto ilegal que se olvida aquel joven, coge el primer autobús que sale y se baja en la parada que le alcanza con un billete de 50 coronas suecas. A partir de ahí inicia un periplo perseguido por la policía, por bandas mafiosas y por una prensa ávida de amarillismo. Lo demás, en las páginas del libro.

En resumen, que las carcajadas están aseguradas y, además, uno gana un verdadero héroe en su corazón llamado Allan Emmanuel Karlsson.

domingo, 24 de junio de 2012

Oteando el paisaje

Bajo la escasa sombra de un ciruelo japonés por la que trato de guarecerme del sol de justicia del comienzo del verano, con los pies descalzos sobre un césped seco que lleva semanas sin ser cortado, puedo otear el horizonte de la campiña, ahora amarilla del cereal con pequeños puntos verdes del brote de algún maizal o de los campos de girasol, últimamente tan extendidos.

Observo cómo el tiempo y la necesidad del ser humano ha moldeado el paisaje para su provecho. El campo es mucho y ha permanecido inquebrantable alrededor de los poblachos a lo largo de los siglos.  La industrialización burguesa ha conquistado partes de estos campos y ha dibujado en su horizonte fábricas, urbanizaciones, carreteras.

La pequeña ciudad ha ido creciendo a buen ritmo en veinte años. Donde antes había un sembrado de patatas, ahora hay bloques de pisos y solares llenos de porquería que los políticos de turno disfrazan de naturaleza urbana a la puerta de casa. Donde antes había un camino por el que pasaban las ovejas y las cabras con su pastor y su perro, ahora hay una autovía con escaso tránsito. Donde antes los tractores tenían que virar para no caer por las terreras hacia el río, ahora hay un parque tranquilo y descuidado desde donde escribo.

Seguramente empezaremos a darnos cuenta de que el paisaje que ha dominado el horizonte a lo largo de muchos siglos no puede ser radicalmente redibujado en pocas décadas a base de cemento. Seguramente nos estamos dando cuenta de que en los horizontes pictóricos conviven líneas que el ser humano ha ido trazando poco a poco sin medrar las de anteriores épocas. Seguramente nos daremos cuenta de que en pro de un moderno pseudoprogreso no se puede acabar con lo que nos hizo progresar hasta hoy.

Aprovechemos la tierra pensando también en nuestros hijos.

Atardecer primaveral en la campiña desde las terreras del Henares
(Imagen y photoshopeo propios; no soy ningún experto)

jueves, 21 de junio de 2012

Todo lo que sube, baja...

... los dichos populares son así de caprichosos y muchas veces sólo ponen de manifiesto la evidencia que nos muestra la experiencia del día a día. No hice falta saber por qué a Isaac Newton le golpeó una manzana en la cabeza: una pelota lanzada al aire siempre termina golpeando de nuevo el suelo formando una parábola más o menos abierta.

Los montañeros, héroes que desafían los límites de condición humana, precisan que todo lo que se sube, tiene necesariamente que bajarse. Nadie es capaz de permanecer no más de unos pocos minutos sobre la cima de una alta montaña, y resulta necesario volver la base, si no la supervivencia peligra. También son conscientes de que el descenso ha de ser si cabe más cauto y calculado que el ascenso y nunca en solitario, pues el riesgo de despeñarse y morir en el intento es muy grande.

Roma no lo llegó a comprender del todo, ni conocía en el pasado una experiencia de la que aprender. La degeneración moral de sus valores clásicos, algunas epidemias, el cambio climático y desertificación de parte del Mediterráneo, la inestabilidad política, el desinterés y hartazgo de la población por la cosa pública, la incapacidad de contener las invasiones por el norte y la crisis del modelo de producción. Todo esto llevó a una época obscura, de retroceso absoluto del pensamiento europeo y de la búsqueda de un sentido a la existencia del ser humano. En apenas un siglo se derrumbó una magna obra todavía en construcción que había durado hasta entonces mil años y de la que se tardó otros mil quinientos en de recuperar sus cimientos.

Lo que los occidentales llamamos Occidente, vestigios esparcidos de lo que fueron las Grecia y Roma clásicas, experimentó una fuerte revolución cultural, moral, económica y política que lo sacó del más absoluto ostracismo en tan solo dos siglos, eso sí, previo pago de cruentas guerras, berreas patrioteras, mesianismos, avaricias y demás peccata (minuta o hujusmodi, cada cual considere lo que crea). Pero, todo lo que sube, baja, y una pelota que describe una parábola que alcanzó su vértice en doscientos años, puede caer en un abrir y cerrar de ojos, o esos montañeros que con tanto esfuerzo alcanzaron la cima a más de ocho mil metros, pueden perder la vida en un segundo si no tienen la suficiente precaución en el descenso. La diferencia de Occidente con la Roma clásica es que ahora tenemos más memoria para comprenderlo, pero también tenemos menos consciencia para interpretarlo.


Vestigios de Pompeya.
(Fuente: Eventos y lugares de Roma)

martes, 12 de junio de 2012

Lógicas de la economía, para simplificar (I)

1908-1912: Henry Ford andaba buscando cómo aumentar los beneficios de su empresa automovilística, la Ford Motor Company. Leyendo y releyendo se topó con un estudio de un economista de Filadelfia llamado Frederick W. Taylor acerca de la organización científica del trabajo, por la cual una planificación de la producción, la especialización del trabajador y la consecuente producción en cadena dan como resultado un aumento de la producción y el abaratamiento de sus costes. La conclusión a la que llegó Ford fue simple: si se aumenta la producción, se abaratan los costes y se aumenta los salarios de los trabajadores, éstos podrán comprarse un Ford T, por lo que se aumentará la demanda de automóviles, por lo que se necesitará aumentar la plantilla que comprarán más Ford T, por lo que los beneficios empresariales se multiplicarán.

2008-2012: Un empresario europeo cualquiera de cualquier empresa europea se encuentra con una brutal crisis económica que produce una reducción del consumo y una caída de beneficios. Hablando y rehablando con sus compañeros patronos intenta buscar soluciones para seguir maximizando beneficios, o al menos mantenerlos un par de añitos. Su conclusión es simple: la solución pasa por reducir costes, ¿cómo? reduciendo la plantilla de trabajadores a la mínima expresión, y los que quedan, trabajando más por menos salario, y si no le gusta, a la calle que ya vendrá un becario, que sale gratis. Resumiendo: "¡que paguen salarios los demás para que me compren a mí!". El resultado es más simple todavía: el resto de empresarios llegan a la misma conclusión y finalmente el consumo cae porque la gente no tiene dinero para consumir, los ingresos se desploman, las empresas terminan cerrando y la crisis se agudiza hasta convertirse en la más grave de la historia.

lunes, 16 de abril de 2012

Por las calles de Madrid: la de Puñonrostro

Madrid tiene muchas calles, tantas que últimamente los concejales, técnicos de urbanismo o quien tenga la competencia y capacidad, tienen que escudriñarse mucho la cabeza para ponerles nombres. Se busca una lógica (que si ríos, que si escritores, que si ciudades, que si países, que si mujeres...), pero las series de conceptos se terminan acabando, y con ello los nombres.
No ocurría lo mismo hace tiempo, ni siquiera cuando los nombres de las calles eran cosa de la lógica (e incluso el gracejo) del populacho: ahí tenemos las calles del Pez, del Desengaño, de Válgame Dios, Mira el Río Baja o el paseo de los Melancólicos; las calles con nombres de oficios (Libreros, Cuchilleros...), de ciudades cercanas a donde iban las carreteras que hoy son calles (Alcalá, Toledo, Fuencarral, Hortaleza...), y un sin fin que completan el callejero del centro de Madrid.

Entre los nombres más impactantes está, sin duda, el de Puñonrostro. En contra de lo que quizá puedas pensar, este callejoncillo muy cerca de la plaza de la Villa no debe su curioso nombre a una de las fases resultantes del movimiento producido a la hora de dar una hostia en la cara con los dedos bien flexionados y los nudillos bien en punta. Los madrileños siempre han tenido fama de ser muy retorcidos y de adolecer de buen humor a la hora de nombrar a las cosas, pero no llegaban al punto de consagrar su ciudad al noble arte de la pelea (al menos de manera tan directa; sí eran más sutiles otras veces, como el caso de la calle de la Cabeza, dedicada a una vieja leyenda que no voy a relatar ahora pero que sí apuntaré que la melenuda chola -a juzgar por la baldosa indicadora de la calle- era la de un sacerdote al que decapitó su sirviente).

Baldosa indicativa de la calle de Puñonrostro en Madrid.
(Fuente: MadridDeLosAustrias, publicada
en Flickr bajo licencia CC BY-NC-SA 2.0)
Pero no nos perdamos. El callejón, que antes era el de las Carboneras, tiene hoy el nombre que tiene porque aquí estaba la casa de Juan Arias Dávila, señor de Puñonrostro. Apréciese que entonces Madrid no era más que un cogollito de ciudad, pero que ya empezaba a ser una junta de nobles que querían tener influencia en el poder político de la nueva corte de Isabel I de Castilla y Fernando VI de Aragón; de hecho, el señor de Puñonrostro compró la casa a Fernando del Pulgar, cronista de los Reyes Católicos.
¿Pero por qué Puñonrostro, le pegó a alguien? No, que se sepa. La organización feudal de la llamada extremadura castellana se basaba en los señoríos jurisdiccionales donde un señor administraba y sacaba partido a esas tierras como bien gustase, eso sí, acatando unos fueros que en algún momento le concedió el rey correspondiente tras una buena lección de diplomacia, peloteos serviles y una módica suma económica. Y esto se heredaba, como heredó Juan Arias Dávila el señorío de Puñonrostro de sus antepasados, tres antes que él.
Heredó un pequeño señorío en medio de la Sagra que se llamaba Puñonrostro porque así se llamaba la villa de cabecera y de la cual hoy no queda nada, ni la toponimia en los mapas del Instituto Geográfico Nacional. Pero al parecer, en la jurisdicción de este señorío se encontraban los lugares de Casarrubios del Monte, Valmojado y las Ventas de Retamosa, por lo que cabe entender que Puñonrostro puede que se encontrase entre estos tres pueblos hoy de la provincia de Toledo, si no es el nombre antiguo de alguno de éstos.
¿Y quién y por qué tuvo la idea de ponerle tan elocuente nombre al lugar? ¡Pues vaya usted a saber! Echémosle las culpas, por ejemplo, al gracejo castellano.

Continuando con la historia de esta gente, al poco de comprar la casa, Juan Arias Dávila recibió en 1523 de manos de Carlos I (su madre Juana ya estaba entonces encerrada en Tordesillas con una cierta "locura senil", salvo para lo que su hijo le pidiese firmar) el título de conde de Puñonrostro como reconocimiento por haberle ayudado en su lucha contra los comuneros defendiendo el castillo de Illescas y el alcázar de Madrid. La influencia y el favor real que tuvieron los señores (luego condes) de Puñonrostro se ve reflejado en la posesión de dos castillos en la comarca de la Sagra: uno en Torrejón de Velasco y otro en Seseña, que aún conservan el nombre de castillo de Puñonrostro.

Para ir acabando, apuntar solamente que algunos de los sucesivos condes de Puñonrostro tuvieron ciertos papeles importantes en la vida política española, como Juan José Matheu y Árias Dávila, décimo conde, firmante de la Constitución de Cádiz en representación de Granada; o su hijo, Francisco Javier Arias Dávila y Matheu, undécimo conde, que fue alcalde de Madrid en 1864, mayordomo de la reina Isabel II en 1866 y presidente del Senado en 1884. Avatares de la historia, dos liberales de su época.

miércoles, 11 de abril de 2012

Typical nipón

Pongámonos a prueba: yo propongo una palabra y digamos en voz alta lo primero que se nos pase por la cabeza.

Si yo digo... Japón...

Probablemente, entre las tres o cuatro cosas has pensado rápidamente se encuentran el manga, los ninjas y samuráis, los señores bajitos haciendo fotos a señoras bajitas que muestran la V de victoria con los dedos índice y corazón de su mano derecha mientras levantan su pie izquierdo flexionando la rodilla, el monte Fuji, Oliver y Benji, el señor Miyagi, los MP3 (ó 4, ó 5...), el emperador Hirohito, el sushi, el sol naciente, el kimono, Pokémon, la plaza de España de Madrid, las artes marciales, el sombrero cónico de paja y el tempura.

¿El tempura? Sí, el tempura, esos bocaditos de verduras como empanados que ponen en los restaurantes chinos. ¿No son chinos, son japoneses? Bueno, sí y no; veamos.
Rico combinado de tempuras con deliciosa salsa de soja.
(Fuente: Loozrboy, publicado en Flickr bajo licencia Creative Commons)
Corría el siglo XVI cuando, América ya conquistada, el miedo a la selva africana y a los serracenos, los cuentos chinos (literalmente) y las guerras locales secando cada vez más las haciendas reales, la visión comercial de las potencias marítimas del momento, España y Portugal, se expande hacia el oriente, como soñó el mercader Cristóbal Colón siglo y medio antes. Pero esta vez, con la barrera de América, sin canal de Panamá y el océano Pacífico todavía en exploración, se fijaron rutas por el Mediterráneo y el Índico. Rutas que llevaron a la instalación de puertos comerciales españoles y portugueses en varios puntos de la costa suresteasiática, como Malaca, Macao, Cantón (hoy Guangzhou, o algo así), Manila o Nagasaki. Para entender el éxito de la idea baste decir que los avispados neerlandeses, copiando lo bueno y enmendando errores de, sobre todo, los españoles, se pusieron a la carrera pocas décadas después, lo que les permitió reinar en los mares y conquistar la hegemonía perdida por las desgastadas potencias ibéricas.
Entre mercaderes ávidos de riquezas, marineros a su servicio y esclavos presos haciendo de motores del barco, viajaban también misioneros dispuestos a evangelizar salvajes seres de otro mundo, como en América. Más bien, tenían la misión diplomática de hacer una pequeña avanzadilla para convencer a las gentes del lugar de establecer en sus costas un puerto comercial.
Y en esas que allá por 1549, el navarro Francisco de Javier, que después llegó a santo, acompañado por una amplio séquito de jesuitas españoles y portugueses que merodeaban por las Indias, llegó a las costas de la exótica isla de Kyushu. Allí, entre un montón de aldeas de pescadores y tras demostrar unas magníficas dotes diplomáticas, consigue establecer una parroquia católica en una vieja pagoda. Así es como se dio vía libre veinte años después al establecimiento de un importante puerto comercial al servicio de la corona portuguesa en la entonces pequeña Nagasaki (desconociendo, por supuesto, su suerte casi cuatro cientos años después).
Y como el intercambio cultural es riqueza, y muchas veces el comercio no está reñido con la religión, la Semana Santa es santa para todos, se tengan los ojos como se tengan, y el pescado crudo no está precisamente entre los platos favoritos de los europeos, por muy monjes que sean. Así que para las vigilias y los ayunos de la Cuaresma, para darle sabor a los platos sin carne, estos monjes (que de cocina sabían mucho), se propusieron freír los exquisitos manjares nipones, pero con aceite de sésamo, que de oliva evidentemente no había. Observaron que el aceite de sésamo, en ciertas condiciones de elaboración, crea una capa crujiente y sabrosa a la que le van muy bien las ricas salsas de soja tan dadas por el Lejano Oriente.
Al resultado de este frito a base de sésamo, los misioneros cocinillas le llamaron tempura, haciendo referencia al "tempora ad quadragesimae", es decir, al "tiempo hacia la cuaresma". Pero esta palabra no sólo se incorporaró al japonés, sino también a la lengua portuguesa, que desde entonces a lo que en nuestro castellano se llama "condimento", ellos lo llaman "tempero".

Descubrimiento e intercambios culinarios y culturales aparte (no sólo de tempura, sino también de tabaco, otros alimentos o formas de vestir), muy normales en los puertos de paso convertidos en ciudades cosmopolitas como lo era ya la nueva Nagasaki al servicio de la corona portuguesa, al nuevo daimyo (similar a nuestro señor feudal) Toyotomi Hideyoshi, en su afán de unificar todas las prefacturas japonesas que guerreaban entre sí desde un siglo atrás (fuera chistes, este período de la historia de Japón se conoce como Sengoku), le dio por iniciar un período autárquico (tan propio de Japón, por otra parte) y los sucesores shogunatos (a la sazón, gobiernos militares compuesto por sogunes en representación del Emperador) expulsaron, cuando no decapitaron y quemaron, a todo aquel que no tuviese los ojos rasgados hacia arriba o profesase religión occidental. Así, los miembros de la misión jesuita que todavía estaban por allí (entre los que había españoles, portugueses y también japoneses), fueron convertidos en mártires por la Iglesia Católica y algunos elevados a los altares de la santificación, como los buenos de Francisco de Santa María, Bartolomé Díaz Laurel y Antonio de San Francisco (el primer beato japonés; el nombre lo tomó tras su bautismo como cristiano y nada se sabe de su nombre de nacimiento).
El samurái de Hideyoshi y sus sucesores pudo acabar acabar con la vida de estos monjes jesuitas y de los comerciantes extranjeros, pero en la interculturalidad, dando cuenta del vago significado que casi siempre tiene la palabra tradición, los manjares quedaron indelebles hasta la posteridad y se mantuvieron como algo "typical nipón", obviando muchas veces que el verdadero origen de las señas de identidad de cualquier cultura está fuera de ella.
Más tempura de apetitosas verduras con salsa agridulce (de origen chino, no japonés)
(Fuente: Secretlondon123, publicado en Flickr bajo licencia Creative Commons)
En resumidas cuentas (como diría mi abuela), al igual que la hamburguesa "typical american" tiene su origen en los mercaderes alemanes que hacían negocio en el valle del río Ohio a finales del siglo XIX, el tempura japonés tiene su origen ibérico, como el buen jamón.

martes, 27 de marzo de 2012

Ascenso a la Quesera

Hoy tengo una para los amantes de la bicicleta y la montaña. Los "escartines" de turno tienen la oportunidad de ascender todo un puertaco, sin apenas peligro de tráfico, a pocos kilómetros de Madrid. El puerto de la Quesera se encuentra en los confines de la sierra de Ayllón. Desde la cima de sus 1715 msnm, al norte se divisa la amplia Castilla hasta el Moncayo y empezando por Riaza, y al sur la tortuosa sierra de Guadalajara. Por esa tortuosidad voy a proponeros que probéis vuestras piernas durante nada menos que 47 km, una subida digna de una etapa de la Vuelta a España (lo digo bajito para que los tropeles no desmoronen demasiado la naturaleza virgen de estas montañas). 
Aunque se puede iniciar la ascensión desde Majaelrayo y hacer "apenas" 28 km, vamos a tirar la casa por la ventana (y los pulmones por la boca) y comencemos desde Tamajón para hacer otros 18 km auténticamente rompepiernas.
Como características principales a tener en cuenta antes de poner el culo sobre el sillín, cabe mencionar que:
  • se trata de una carretera estrecha y muy curvada repleta de vacas: ¡modo precaución al máximo!; 
  • que los 28 km desde Majaelrayo hasta la cima, además de llevar asfaltado muy poco tiempo, recorre una zona prácticamente virgen sin atisbo alguno de presencia humana, por lo que no hay refugios ni fuentes ni nada de nada más que árboles y profundos barrancos; 
  • que podemos encontrarnos con rampas de hasta el 12%, también de bajada (mola levantar la vista y observar la próxima curvita y la subida que nos espera y pensar que no es el final); 
  • que es conveniente llevar coche escoba que nos recoja tras la ascensión o en Riaza, bien avisado antes porque la cobertura móvil, evidentemente, brilla por su ausencia.

Y para empezar a hacernos una idea, el gráfico de altimetría:

Altimetría Tamajón-Puerto de la Quesera
Fuente propia a partir de cartografía del CNIG, una entretenida hoja de Excel y el incombustible Paint.
Ya tenemos lo básico para iniciar el ascenso, ahora sólo nos falta un poco de voluntad (y cuerpo para ello). Desde Tamajón se sigue la carretera desde la iglesia que hay al final del pueblo, bien indicado hacia Majaelrayo, Valverde de los Arroyos y la presa del Vado. Por cierto, para incordio del concienciado ciclista, durante buena parte del trayecto nos vamos a encontrar con diversos carteles ofreciéndonos suculentos manjares a base de migas y caza en los restaurantes de los pueblos que bordeamos. Precisamos de mayor fuerza de voluntad para no caer en la tentación y librarnos del rico bien.
El camino es un subibaja constante. Obviando a la derecha el desvío hacia Valverde, los primeros cuatro kilómetros se hacen bien y además nos ofrece maravillas como la ermita de los Enebrales y una pequeña ciudad encantada, capricho de la karstificación. La piedra caliza anaranjada de esta zona de Tamajón estaba bien considerada, de tal modo que sirvió para la construcción de gran parte de los edificios del tardogótico y del renacimiento en Guadalajara, como el palacio del Infantado, el palacio de Cogolludo o el cercano monasterio de Bonaval.
A partir de ahí, comienza el vaivén. Fuerte bajada y alguna curva de herradura durante kilómetro y medio. En mitad del descenso se encuentra el cruce con la carretera que lleva a la presa del Vado, cuyo embalse se esconde entre los pinares de nuestra izquierda. Hay que continuar por la derecha hacia Majaelrayo. [Parentesis kit-kat: esto me recuerda que Majaelrayo debe ser de las pocas palabras del castellano donde después de la letra l va una r, y que nos enseña que en tal caso ésta debe ser sonora, como después de n. Si hay algún otro caso igual, que alguien me lo haga saber, sólo por curiosidad].

Prosigamos. Después de cruzar el arroyo del Abad, comienza una subidita bien maja hasta Campillejo, con alguna rampa cercana al 10%, para empezar con ganas. Desde Campillejo hasta Majaelrayo, salvo alguna breve bajada del 9%, la carretera pica para arriba.
Como apunté antes, en este tramo, sobre todo cerca de las poblaciones, es muy frecuente encontrarse vacas. Tranquilidad, no hacen nada, son animales muy insulsos, pero también les cuesta apartarse del camino, así que paciencia.
Entre El Espinar y Campillo de Ranas, a mano izquierda sale la carretera que lleva a Corralejo, un viaje intercontinental por la muralla china (llamada así por su similitud vista desde uno u otro lado). Una carretera que baja serpenteando por el cañón del río Jaramilla y vuelve a subir. Para hacerse una idea, el asfalto queda sustituido por hormigón rugoso, los quitamiedos son conglomerados de lajas de pizarra, que además se encuentran desprendidas por la carretera, y los coches, mejor bajen en primera. O lo que es lo mismo, descender más de 150 m de altura en apenas 900 de longitud; es decir, un 17% de pendiente media con rampas que no me extrañaría que llegasen al 30% (no las he medido, ni quiero).

Majaelrayo es el último núcleo poblado que hay en el camino, por aquello de coger provisiones, llenar las cantimploras y hacer una última llamadita (siempre que se sea de Movistar, y apenas). A partir de ahí, 28 km a la aventura. El pueblo se queda a la derecha de la carretera y la señal indica "Riaza 41". Sí, 41 km hasta Riaza y 36 hasta el siguiente núcleo de población, Riofrío de Riaza. Ahí es nada.
Dos kilómetros más adelante (alante, como se dice por estos lares) se corona esta primera subida iniciada en Campillejo, el Collado Llama, a 1237 msnm. Hay que considerar que tras el primer descenso llegamos a 955 msnm; o sea que se sube 282 m en 14'5 km.

A partir de ahí, breve pero intenso descenso de apenas 1 km con algunas curvejas y rampas de hasta el 10%, antes de iniciar un nuevo ascenso que lleva hasta los Picatos. Las rampas vuelven a empinarse hasta el 8 y el 10% en algunos casos, como los últimos 250 metros. Mientras, unas majadas a orillas del caudaloso arroyo de la Matilla, al principio del ascenso, recuerdan  el viejo oficio pastoril del que han vivido los habitantes de esta angosta región desde hace siglos. La cima, a 1421 msnm después de 5 km, es decir, casi un 7% de pendiente media. Esto promete.

¿Cansado? Pues nada, entre curva y curva, otro emocionante descenso, duro por las fuertes pendientes, la estrechez de la carretera y las cerradas curvas, con un "ligero" ascenso al erial de los Guijarros. El vado que deja el río Jaramilla marca el inicio propiamente dicho del puerto de la Quesera. Hasta ahora, la belleza del paisaje fue impresionante; en adelante, los barrancos y los bosques dejan una estampa de cuento (claro, si hay capacidad de levantar la mirada del manillar).
La subida deja rampas algo menos fuertes que antes, pero más continuadas, y después de 10 km, se llega a la cumbre, a 1748 msnm. Tras un ligero descenso de un kilómetro se llega al límite de las provincias de Guadalajara y Segovia, a 1715 msnm. Desde allí, al norte se divisa la amplia Castilla hasta el Moncayo, empezando por Riaza y el hayedo de la Pedrosa.


¿Cansado? Pues ahora piensa en volver.

lunes, 19 de marzo de 2012

Desde la ventana de una oficina...

...sin mucho que hacer, se divisan las casas bajas de la pequeña ciudad, con sus jardines, sus parques, sus bancos y sus columpios. Dos jóvenes charlan alrededor de una bolsa de ganchitos y dos latas de Coca-Cola, y un tercero lanza una pelota de goma para que la recoja un bull terrier.

Se divisan las calles, entramado urbano a modo de tela de araña. Calles sin vida de la zona nueva de la ciudad, con sus coches pasando expulsando humo del tubo de escape, con cuatro caminantes sin rumbo fijo adonde ir, con el tejido de pasos de peatones y rotondas que se dibujan hasta el infinito final.

Se divisan también los campos ocres alrededor de la ciudad esperando unas lluvias de primavera que no terminan de llegar, surcados por carreteras y caminos, riachuelos y acequias, caseríos y fincas, urbanizaciones que imagino serán, a la par que tranquilas, monótonas y aburridas. En el horizonte, medio escondidas tras la campiña, unas montañas grises azuladas, sin nieve, dibujan formas que entretienen estos ratos apáticos.

Se divisan nubes algodonosas que crean formas en el cielo y tapan de vez en cuando los rayos de sol para dejar una estampa de un marzo frío donde los árboles caducos todavía no pierden su condición invernal. Hace semanas que por aquí no pasa un equipo de limpieza haciendo horas dispuesto a destruir la hermosura de la hoja caída sobre la acera.

Se divisa al fondo, muy al fondo, la gran urbe, la metrópolis económico-política, con su boina negra de modernidad con la que quiere quitarse el catetismo provinciano. Nunca terminará de ser libre del todo un lugar, por muy grande que sea, que no deja escapar de las grandes torres y las anchas avenidas comerciales si no es toda la masa en tropel hacia los mismos lugares a los que conduce la rectitud de una autopista de cuatro carriles con señales que indican bien cuál es el destino. Luego es fácil encontrarse al odiado vecino del tercero, ese que no acude a las juntas y se queja de las cuotas de la comunidad, luciendo lorzas en la tumbona de al lado en la playa de Benidorm. Igual que en la urbe, sigue siendo vecino, pero con menos escrúpulos.

martes, 1 de marzo de 2011

Bonaval

Podría recoger una serie bibliográfica y hacer un resumen de la historia del monasterio de Bonaval, o coger un libro y fusilar párrafos enteros para dar una descripción detallada de sus maravillas, o, en un ataque absoluto de bravuconería y pasotismo senil, copiar de una página web cualquiera. Pero no es intención mía aburrir al lector con datos archirrepetidos hasta la saciedad como una orgía de palabras huecas faltas de originalidad. Prefiero dejar plasmadas nuestras sensaciones de la manera que el alma trata de dictar mientras el corazón marca el ritmo en forma de tambores de procesión.


Porque el monasterio de Bonaval es un lugar tétrico. Cuando cogimos el camino que une Retiendas con las ruinas, el sol acababa de esconderse tras las montañas y desprendía sus últimos rayos antes de fenecer definitivamente, y la gente retornaba deprisa hacia sus coches. Nadie quería ser el último en ver las piedras retozando entre el suelo y el cielo. Quizá por eso nos miraban con satisfacción al cruzarnos con ellos en dirección contraria.

Las ruinas de Bonaval, solitarias, en medio de un profundo hoyo y rodeadas de espesa vegetación, esconden una magia poco agradable. Entre esas paredes sin techo, largos ventanales que no iluminan nada y grandes cúpulas apuntadas sin imágenes que proteger, a la par que el sol muestra cada vez menos vida, la idea de encontrarse en una historia de Edgar Allan Poe es mayor. El escalofrío es la sensación más vana que se puede sentir entre los cuatro muros, también la más habitual. Tan habitual como la admiración a la belleza que todavía, aún envejecida, muestran las vetustas calizas.


El viento silbaba entre las hojas de los árboles y los últimos rayos de sol trataban de crear sombras intermitentes, como si una jauría de espíritus correteasen entre las piedras caídas en el suelo. Eran los últimos instantes propicios para tomar unas pocas fotografías antes de que la tensa calma acabese coiméndome la paciencia. Fotografías hermosas, cautas, muy silenciosas. Se nota que al lugar, triste, no le gusta la soledad, pero la asume. La asume con mucha resignación.

No había más tiempo si queríamos llegar a Retiendas viendo algo de camino. La luna era menguante y tardaría en salir. La vuelta fue muy rápida, sobre todo a partir de que nos cruzamos a un grupo de cuatro jóvenes en dirección contraria. Fue toda una satisfacción.

domingo, 19 de septiembre de 2010

¡Canta, José Antonio, canta!

Caricatura: www.10lineas.com/labordeta

José Antonio, estamos como los viejos árboles batidos por el viento que azota desde el mar, y hoy hemos perdido paisajes y esperanzas en nuestro caminar. ¡Adónde se quedaron las sombras de aquel tiempo, la luz y aquel color!

Ya ves que vamos avanzando, cumpliendo este camino. Pero ¡canta, José Antonio, canta!, que aquí hay mucho que cantar, que este silencio de hierro ya no se puede aguantar. Caminemos hasta el momento en que las manos sea fraternidad, de pueblo a pueblo, de isla a isla, de casa a casa, de ciudad a ciudad; de viejo a joven, de amor a amante, de padre a hijo.

José Antonio, tu ejemplo hace con el futuro un canto de esperanza y poder encontrar tiempos cubiertos con las manos, los rostros y los labios que sueñan libertad. Gracias a tí, José Antonio, seguro que habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra que ponga libertad, porque soplas duro, soplas de golpe liberándonos a todos de quien nos oprime.

¿Adónde vas, zaragozano, por esa tierra cercada? Tú, José Antonio, que acarreaste la lluvia, la piedra, el viento, que aserraste la madera, la voz y el hierro. No te quedes en la puerta, entra hacia adentro, que de la cocina, el fuego es tuyo. Quisiera cobijarte en una tierra de montaña, o de ríos, o de dura sierra, viendo como el paisaje surge creciendo de bosques o praderas, carbón o trigo. Sin embargo, hoy siento que ese paisaje que metiste a medias en una humilde mochila, a medias en tu corazón, se ha quedado huérfano.

Arremójate la tripa, José Antonio, que esta es tu albada, la del que se fue, que quiso volver un día pero no pudo ser. Te recordaremos como un árbol sano, como un pájaro en el aire, como el nuevo verano, como un lobo aguerrido, como el hombre con mayúsculas, porque eres paloma al viento, huracanes de luz, vendavales de llanto, ríos de juventud, o tan solo unas manos unidas a tu voz.

Ahora que ya llegaste al mar, José Antonio, déjanos que con tus manos nos unamos a la esperanza de los que siempre creen que la vida se alcanza y pintemos una plaza donde de la violencia sólo queden campanas. Nadie cerrará tus ojos ahora que estás callado.

Te fuiste así, dispuesto a regresar a la casa de tu padre, y ya estás con Miguel y con esa vieja que está sentada junto al hogar acariciando la lumbre. Te fuiste al polvo, humilde y campesino, como una acaricia vieja al borde del camino. Compañero, hasta aquí hemos llegado y nosotros ya te echamos de menos.

Gracias por todo, maestro.



De conciertos

Los Suaves en pleno concierto el miércoles 15 de septiembre.
(Foto con mi móvil, ninguna maravilla)

Un año más llegaron las fiestas de Guadalajara y un año más pasaron. Y como siempre, no se podía dejar escapar los conciertos, de miércoles a sábado, distintos estilos, grupos más o menos de moda, con más o menos tablas, con más o menos caché (a veces excesivamente exagerado). La mayoría fueron pagando, algunos gratuitos, pero se celebraron todos a pesar de las tormentas diurnas y las amenazas de lluvia de la noche.

El miércoles 15 abrió Paloma San Basilio en la plaza de Santo Domingo. Apenas estuve cinco minutos, pero me dio a entender el tirón que merecidamente todavía tiene a juzgar del llenazo en la plaza, pese a que la acústica no favoreció la potente voz de la cantante.
Mientras, en la Fuente de la Niña se preparaban dos grupos de Guadalajara, participantes del último DOG, que telonearon a los míticos Los Suaves. La última vez que les vi, Yosi, el vocalista y letrista del grupo, mostraba una patética imagen de alcohólico, con su botella de güisqui Passport a lingotazo limpio, olvido de letras y equilibrismo en las torres de sonido. Esta vez, parecía bastante recuperado, aunque no sereno, o al menos pudo unir letra tras palabra hasta completar todas las canciones de principio a fin. Eso sí, el espectáculo estaba asegurado, la fuerza de estos viejos roqueros se palpaba en todo el recinto y no defraudaron. Sí se notó que los últimos discos no han tenido el calado que los anteriores a Si yo fuera Dios y el público vibró mucho más con clásicos como Malas noticias, Maldita sea mi suerte, Si pudiera, Dame rock&roll o la incombustible Dolores se llamaba Lola, bastante más agradable en las cuerdas suaves que en las de las orquestas feriantes; aunque se echaron de menos algún tema como No me mires (petición personal). Aún sin ser el mejor concierto de Los Suaves, el espectáculo fue más que notable, mucho mejor de lo que me esperaba. "Dios es Suave".

El jueves casi se le agua la fiesta a Tamara (la de los boleros), pero después de una fuerte tormenta que remojó, y bien, a los atletas de la Milla Urbana y el canicross, la melódica desafió a las oscuras nubes y saltó al escenario de Santo Domingo, algo que se agradece. Otros asuntos me impidieron asistir al concierto, pero pude ver como la gente acudía en masa a agradecer a Tamara su profesionalidad y compromiso.
A las 11 de la noche aparecían en el cartel de la Fuente de la Niña unos tal Fondo Flamenco. Ni idea de quiénes son. Trato de informarme y lo primero que llega a mis oídos es que se trata de una especie de Andy y Lucas rejuvenecidos. Ante esta información dudo si buscar en la Internet algo de ellos, pero finalmente trago saliva, respiro hondo, le echo un par de huevos y me meto en el Youtube a ver algún videoclip suyo. Con algo más de 30 segundos me bastó, no estaba dispuesto llenar mi ordenador de más virus. Y mi sospechas se confirmaron, de repente, a eso de las 10 de la noche, cuando Guadalajara se emprezó a llenar de chonis, yenis, poqueros y toda esa clase de calaña socialmente prescindible. Evidentemente, y como usted, lector, puede comprender, no estoy dispuesto a arriesgar mi vida (y diez euros de mi bolsillo) por infiltrarme a ver de qué iba aquello.

El viernes llegó el plato fuerte. Desde días antes las entradas anticipadas (unas 7500) estaban agotadas para ver el concierto doble de Despistaos y La Fuga. Y es que el concierto tenía miga: Despistaos volvían a tocar en su tierra después de varios años y La Fuga se presentaba sin Rulo al micro y con un desconocido Pedro como su sustituto.
Despistaos trató de ganarse al público desde el principio con el himno del CD Guadalajara para empezar y vestidos con camisetas de algunas peñas de Guadalajara. Y lo hubiesen conseguido por completo de no ser por lo flojo de casi todas sus canciones (sobre todo de 2006 para acá). Pero son de la tierra, ¡qué más da! El cachondeo y la diversión estaba asegurada, y las sorpresas. La primera, con los primeros bises. Los Despistaos se marchan y tras un minuto aparecen unos tipos vestidos con mono naranja. Son LosDelGás, que nos brindan su Feisbuk con todo el buen humor del mundo y con los Despistaos. Todo tenía explicación, LosDelGás tocaron más tarde en el escenario que tiene la peña Caracol en el parque de la Concordia (¡cómo manejan estos caracoles!). Pero no fueron los únicos invitados; también Pedro, el nuevo cantante de La Fuga, les acompañó en un tema, una chiquilla joven que no sé quién es en otro y en Mi nevera, tema de su primer y mejor disco, salieron representantes de algunas peñas a hacer un poco el cabra en uno de los mejores momentos del concierto. El tema les quedó niquelado. El concierto finalmente fue largo y divertido, incluso permitieron que el público cantase Cada dos minutos; lástima que unas canciones tan "poperas" no tengan fuerza, por mucho que lo intenten disfrutando sobre el escenario.
A continuación, La Fuga. Y saltaba primero Pedro, que trató con el público como si llevase toda la vida dando voz al grupo. Y desde luego sorprendió; el concierto que ofrecieron fue sobresaliente y el nuevo vocalista mostró una soltura y una voz que dejó unas sensaciones magníficas. Se metieron al público desde el primer momento y el mismo comentario se reproducía entre los asistentes: "Pues el cantante nuevo me gusta". Otro concierto de más de dos horas, con mucho espectáculo, un público entregado y unos músicos dándolo todo sobre el escenario. Sin duda, el mejor concierto de las fiestas de Guadalajara. Lo peor, la falta de previsión de la organización, que no contaron con las cinco horas entre retrasos, cambios de escenario y conciertos que finalmente provocó que algunos se marchasen y otros se quedasen sin disfrutar de otro de los actos más seguidos de esta semana festiva, los toros de fuego.

El sábado, el chico ese de rizos que da saltos, que algunos han querido meter entre los cincuenta españoles más influyentes de la historia (¡manda huevos!). Pero David Bisbal se vio con dos fuertes oponentes: uno Pereza, que tocó el mismo día, a la misma hora y por cinco euros menos a 15 kilómetros, en Azuqueca, y otro él mismo, que ya empieza a cansar de tanto actuar aquí. Convencido estoy de que dentro de dos años vuelven a contratarle, todo por contentar a las quinceañeras del momento, futuras votantes potenciales, hasta que las arrugas terminen de minar los gallos de su garganta. Evidentemente, con su bochornosa actuación durante la celebración del mundial, con la machacona repetición de sus cuatro canciones en bares y medios de comunicación y hasta las narices de que me intenten vender la chorrada de que es un ejemplo que ha sabido hacerse la carrera a sí mismo (¡ja!, me descojono), tengo mucho más que excesivamente suficiente y no quise ni acercarme por allí cerca no vaya un berrido suyo a destrozarme aún más los tímpanos. Al día siguiente los periódicos abrían, como no, peloteando el concierto del "triunfito" y apuntando después que tuvo menos público que La Fuga y Despistaos (y menos del esperado, ¿por qué no decirlo?).

Todo esto es lo que dieron, más o menos, los conciertos de las ferias y fiestas de Guadalajara de este año. Ahora nos queda esperar otro añito más para disfrutar (o no) de música (o algo parecido) en masa (y de cachondeo festivo).

jueves, 9 de septiembre de 2010

No hay conciencia tranquila sin conciencia

Hoy hace un mes que me pediste, más allá de orondas formas, que te escribiese algo a tí, por deleite propio. Pues es el momento de dedicarte con mucho gusto unos pocos renglones, no demasiados, no vaya a vanagloriarte en exceso tu orgullo.

Pocos años antes de que el niño nazareno llegase a la vida de los hombres, escribía Cicerón, excelso orador y no despreciable pensador (lo que fue profesión de culto, hoy es desprecio de andrajos omnipotentes), que "la fuerza es propia de las bestias" y que "se causa injuria de dos maneras: por la violencia propia del león y por el fraude propia de la zorra; ambos son sumamente ajenos al hombre, pero el fraude es mucho más odioso". Alguien vil no conoce más que las armas de la zorra y trata de usarlas en beneficio únicamente propio; no le importa su entorno, ni lo que dice querer, se vuelve fulero y es inconsciente de las consecuencias. Pero si lo hace conscientemente demuestra su bajeza propia de las ratas. Me agrada pensar que ese acabe degradándose en sí mismo, hediondo, recubierto de todo el abono que ha ido restregando en su piel.

Quisiste entrar como un gallo en el corral, rodeado de gallinas inquietas dispuestas a prestar sus huevos a tu envanecimiento glorioso. Un gallo puede ganarse su puesto con nobleza y gallardía y sacar pecho ante sus semejantes de su buena posición. Pero también puede entrar de gallito, hecho un espantajo de higuera, dejar a sus gallinas cluecas y volverse el hazmerreír del corral. Lo triste de de este último es que ya lo fue más veces, lo malo es que por llenar su ego vacío es capaz de hacer daño para al final sumar cartas en favor de su ridícula imagen bien ganada antes, y lo peor es que es capaz de repetir el proceso tantas veces cuantas pueda. Muy a tu pesar, demostraste que la galanura no es virtud que te sea a bien, sino que adoleces de abyecta rastrería, como el Leviatán del sexto pecado.

Intuyo que escribí cosas que no alcanzaste a entender. No pretendía que lo comprendieses porque una mente de tu calibre difícilmente puede hacerlo, a no ser que se te dirija bonitas palabras cual rey despótico e inconsciente. No se puede tener la concienca tranquila sin conciencia, algo imprescindible para no corromper la libertad de sus corazones. Y acabo con una frase que escuché radiada no hace mucho, no recuerdo en boca de quién: "desconfía del que no sabe reírse de sí mismo".

lunes, 30 de agosto de 2010

Nueve

9 cosas que podría hacer una institución como la Conferencia Episcopal española con 9 millones de euros 9 años después de Gescartera:

1. Caridad.
2. Arreglar algunos templos históricos en proceso de ruina.
3. Subir el sueldo a los curas rurales, que tienen un salario medio de 450 €.
4. Financiar proyectos solidarios en África, Asia y América Latina.
5. Saldar deudas.
6. Pagar a los trabajadores de COPE despedidos por un ERE.
7. Empezar a autofinanciarse.
8. Ayudar a cientos de familias que se han quedado sin ingresos.
9. Pagar indemnizaciones a, por ejemplo, víctimas de pederastia.

Puede elegir la opción que más guste, incluso varias, que nueve millones dan para mucho. O bien puede dejar de lado todas y fichar a un equipo radiofónico para un programa deportivo.

lunes, 2 de agosto de 2010

Sociedad asfixiada

La inmensa mayoría de las familias necesitan dos sueldos para poder sobrevivir, y muchos no llegan a fin de mes, aun trabajando de 7 a 19 horas. Así, no es de extrañar familias desestructuradas, hijos que son educados exclusivamente por la televisión y la Play Station, que crecen con una ausencia de valores y se crían, no como ciudadanos, sino como salvajes.

Los datos de inflación esconden aumentos altísimos de productos básicos (fundamentalmente alimentos) que finalmente repercute sobre el asalariado medio y bajo. Aparece una crisis que se trata de solucionar tratando de mantener el nivel de vida de aquellos que se enriquecieron con el sobreexceso económico y mediante reformas laborales que constiñen más el bienestar de la mayor parte de la población.

Los ricos siguen acumulando cada vez más capital, y la clase media vuelve a usos y costumbres que parecían casi erradicadas o postergadas a excluidos sociales. Crece el índice de Gini en todo Occidente a la par que las clases medias y bajas observan impasibles como todo el bienestar logrado a base de mucho sudor, y también sangre, se les escapa de las manos como un hielo en proceso de licuación.

La elite económica tiene echado un lazo al cuello de la sociedad para dirigirla a su merced, pero están apretando tanto el nudo que van a acabar por ahogarla.

Imagen: Sakkarah

viernes, 30 de julio de 2010

Castigo a pase de Jabulani

La megalomanía nunca deja de sorprender ni se sabe hasta dónde puede llegar. Lo último del rey supremo de los delirios de grandeza, el ínclito Querido Líder norcoreano Kim Jong-il, visto traicionados su honor y su confianza por los futbolistas que representaron a su país en el Mundial de Sudáfrica, les ordenó posar firmes durante seis horas frente al Palacio de la Cultura Pupular de Pyongyang mientras las masas enforvorecidas soltaban toda la retaila de insultos que se les pudiese ocurrir en coreano. En Europa nos hubiésemos conformado con los mismos insultos soltados de la misma forma borreguil por los periodistas deportivos, y los jugadores sólo se hubiésen enterado leyendo el Marca o el As, escuchando la radio o viendo en televisión cualquiera de esos debates donde, entre copa y copa (de cubata, entiéndase), los periodistas bociferan como si se encontrasen en el bar de la esquina.

Al semidios (o dios y medio), cuyo nacimiento fue anunciado por una golondrina, el aumbramiento de una nueva estrella en el cielo y un doble arcoiris sobre el monte Paektu (desconozco si la golondrina dejó preñada a su madre y si la estrella guió hasta allí a tres magos occidentales para regalarle una bonita sesión de juegos de cartas), todo eso le parece poco, vanal, y no puede permitir que después de haber perdido los tres partidos disputados en el Mundial, incluidos un 7-0 contra Portugal y un 3-0 frente a Costa de Marfil, esos jugadores, traidores, se fuesen de rositas, se comportasen como un Ronaldinho cualquiera y quisieran vivir una vida como la de su Querido Líder, gustoso excelso de la juerga, el alcohol y el sexo desenfrenado con hermosas meretrices. Procedía la humillación pública.

Sólo se libraron dos. An Yong-hak tuvo a bien confundirse de puerta de embarque en el aeropuerto de Johannesburgo y volar hacia Tokio. Y Jong Tae-se, un surcoreano nacido y criado en Japón en una familia de profundas convicciones zuches, ese rara avis de comunismo entendido como "todo por y para el Querido Líder". Ama tanto al Líder Supremo y a su causa [personal, heredada de su padre] que en 2007 hicieron una excepción con él y le concedieron la nacionalidad norcoreana, gesto que recompensó con unas lagrimitas mientras sonaba el Ach'imŭn pinnara (himno de Corea del Norte) en el Ellis Park de Johanesburgo. Su absolución le permitió ir a firmar el contrato con el VfL Bochum de Alemania, donde va a jugar esta temporada.

Para el resto no hubo absolución, ni tan siquiera para el pichichi y capitán Hong Yong-jo, que vive en meditación en un cuartucho al que llaman apartamento en Rostov, donde juega, y desconoce lo que cobra porque lo administra a su manera el Partido de los Trabajadores de Corea. Habrá que estar atentos por cuántos jugadores repiten en la siguiente alineación, además del servil Jong Tae-se.

Y a quién las va a hacer. Ese tipo acomplejado por su tamaño, a cuya imagen no se le puede dar la espalda previa amenaza de recibir un balazo, no tuvo piedad siquiera para el entrenador, Kim Jong-hum, el que consiguió llevar a un equipo de muertos de hambre (casi literal) a una fase final del Mundial de fútbol. Fue condenado a realizar trabajos forzados en una obra de construcción de Pyongyang, o pudiera suponerse también que cavando en una mina de uranio.

Parecería de risa si no fuese por la crueldad con que un tipo como Kim Yong-il, monarca comunista (comunista para sí, no para los demás, que tiene guasa), lleva los designios de una sociedad cerrada y sellada con silicona para resguardarse del frío exterior. Y ahora sus últimas víctimas (que se sepa) han sidos los jugadores de la selección de fútbol, a los que ha considerado como traidores por no cumplir las expectativas de llegar a cuartos de final del Mundial, obviando la muy superior supremacía de los demás equipos.

martes, 27 de julio de 2010

¡Calor!

Un es día como hoy, con una máxima de 36º, a lo que hay que sumar la insoportable nube negra matritense fruto de la combustión del petroleo y la sensación real de 40º, y lo que queda por subir. Un día en el que apetece buscar algo fresco, agua, un polo, una cerveza, una noticia o una canción (que alguien me diga, por favor, qué significa eso de "canción fresca" cuando yo sudo mucho en los macrofestivales y en los bailoteos de las verbenas rurales; y eso de una "noticia fresca", si no hacen más que salir esos engreídos políticos que cuando les escuchas te hierve la sangre, mezcla de cabreo y congoja). Un día en el que a veces resultan inoportunas ciertas noticias. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMet) ha emitido un informe catastrofista en el que se prevé que en la península Ibérica aumente de la temperatura en hasta seis grados en el próximo siglo y los pluviómetros tengan que reducir hasta un 30% su tamaño.

Me vuelvo loco. Vivo en el centro, zona de hastío calor en el estío y seca durante casi todo el año. ¿Qué hago? Primero, me he apuntado a un centro de idiomas modernos. En la casilla de "Idioma que desea aprender" he dejado vía abierta por si finalmente me decido por algún idioma escandinavo, quizá el islandés, o a lo mejor el ruso, también por eso de la moda gasística que podría reportarme sublimes rublos a cambio de casi nada, unas doce horas de trabajo a cielo abierto y una ducha diaria con jabón aromático para eliminar aunque sea el hedor del oro negro.

Todavía me queda la esperanza cantábrica, que aun gastan la lengua a la castellana y no me sería difícil adaptarme, a no ser que tenga a bien residir en la ruralidad más recóndita y cursar clases dialectales borreguiles para entender a cuatro viejos y a dos jóvenes cicuentones que se entienden hablando en la tasca de la mecánica de la Fórmula 1. Tampoco están tan mal las montañas y los acantilados, pero allí el viento en verano quema la piel.

La Antártida todavía me parece una locura, aunque al paso que llevamos no hay que descartar nada, si bien la angustia solitaria terminaría conmigo, a no ser que entre siete mil millones a algún que otro se le pasase por la cabeza la misma idea. De momento podría valer Groenlandia, que empezará a hacer honor a su nombramiento de 'tierra verde'.

Una última opción que se me ocurre implica un sentimiento nacional. Si los británicos están como locos por asarse en las parrillas de la Costa del Sol adquiriendo ese tono rojizo que les resulta tan atractivo, y los ibéricos estamos tan quemados de la mala baba de Lorenzo, podríamos acordar un canje territorial. Todo está pensado, no importaría darles a los catalanes el norte escocés, con monstruo incluido en el lago Ness, y a los vascos el Úlster, por si quieren estrechar la mano a los eirenses. Los gallegos no verían mal la tierra de Gales, al menos se parece el nombre, y seguro que compartirían con mucho gusto el territorio con los portugueses. Los andaluces son muchos, pero el canal de la Mancha no simularía mal las playas de Sanlúcar, aunque se tendrían que acostumbrar a las mareas. Canarios y baleares tienen Jerseys, Gernseys y Manes para elegir. Y los castellanos, aragoneses, levantinos, extremeños y demás tenemos espacio en el centro de la isla. Londres no es Madrid, pero tiene su aquél, incluso calor en verano.

¡Vaya, ni con esas me escapo!

Imagen: www.hellocrazy.com

jueves, 22 de julio de 2010

Allez, David, qui ton peux!

Un jueves cualquiera del mes de julio, buena temperatura para dar una vuelta con la bicicleta. Si en la vertiente norte de los Pirineos los Contador, Schleck, Samu Sánchez, Menchov, Sastre y demás estrellas de las dos ruedas se disponen a coronar ese monstruo de 19 km., 7,5% de pendiente media y 2115 metros de altitud al que llaman Tourmalet, en la fértil Campiña del Henares un humilde aficionado se dispone a emprender una pequeña ruta rompepiernas por caminos dejados de la mano de la mayor parte de la gente.
La ruta está más o menos clara: salida de Guadalajara hacia Cabanillas, subida por el camino de Usanos, paso por el monte Celada, enlace con el camino de Valdeaveruelo y de ahí ya se verá. Si todo sale como tengo pensado, treinta y tantos o cuarenta kilómetros no me los quita nadie.

Salgo a las 10:30 de casa y preveo llegar al monte Celada hacia las 11:15. Siguen las obras de la carretera de Cabanillas con la nueva vía rápida del Ruiseñor. Está recién asfaltado y ahí siguen trabajando de sol a sol los obreros. Cruzo Cabanillas sin parar y me dirijo directamente hacia el camino de Usanos, que en este primer tramo recibe el nombre de calle de las Arcas. Tras un tramo asfaltado y pasar bajo la R-2, el camino pica para arriba y el asfalto también se pica y se convierte en gravilla, que dificulta el pedaleo. De todas formas no me siento del todo bien encima de la burra. Recomendación: cuando vayas subiendo sobre la grava y notes que la rueda se va clavando, no mires hacia atrás, es posible que acabes cayendo al suelo, por inverosímil que parezca. Quizá no fui el único; una cruz negra de hierro junto al camino recuerda la muerte allí de un Sr. Piélagos un frío 5 de diciembre de 1978.
Bordeo toda la urbanización del campo de golf, la grava cambia por alsfalto durante unos metros antes de convertirse en tierra (como debe ser un camino) una vez que se obvia la entrada al monte Enmedio por la derecha. Antes de coronar el monte Celada la presencia de un cazador con su Land Rover y su perro de caza me pone sobreaviso pese a que la temporada de caza pasó hace ya cuatro meses. Dejo pasar dos caminos que sigue directamente hacia Usanos y sigo de frente en busca del de Valdeaveruelo, que para mí es nuevo. Hacia Sotolargo el trayecto es de ligera bajada, paralelo al arroyo de la Marcuera y entre encinares que se van haciendo cada vez más espesos.
A la llegada de un cruce me paro y me bajo de la bicicleta para observar mejor el panorama. Consulto la brújula y me cercioro de que sigo por el camino correcto, hacia el sur. A los pocos metros me doy cuenta de que algo no anda bien en la burra. Las patas, la rueda delantera está pinchada. Estoy a unos tres kilómetros de Sotolargo y a más de siete de Usanos y Cabanillas. Falta de previsión, no llevo ni parchas ni bomba. Me acuerdo de Abraham Olano en el Mundial de Duitama en 1995 cuando a falta de escasos kilómetros y con escasos segundos sobre sus perseguidores pincha la rueda trasera, y antes de perder su ventaja cambiando de bicicleta gana la carrera con rueda y media, el asfalto mojado y la inestimable ayuda del gran Miguel Indurain. Quizá yo pueda emularle, o quizá no, pero no me queda otra que continuar, así que emprendo camino hacia Sotolargo, cuyas últimas casas non tardo en ver.
Si no fuese ya mala saña, entre el ensordecedor canto de las chicharras y el sobrevuelo de dos buitres, piso el surco en forma de reguero que sigue el camino y con una rueda pinchada no puedo controlar la bicicleta y caigo de costado al sembrado contiguo, recién arado, por cierto. Ahora sólo me queda unos cuatro kilómetros hasta Valdeaveruelo atravesando la urbanización Sotolargo, sin rueda y arañado.
Atravieso los chalés entre montado en bicicleta y de pie, evitando que se salga el fondo de llanta; apenas cuatro coches circulando y nadie en la calle o los patios, la triste imagen de estas urbanizaciones privadas donde la gente se refugia dentro de sus cuatro vallas y apenas hace vida social. Tardo en llegar hasta la carretera. Tengo dos opciones: 11 km hasta Guadalajara o uno hasta Valdeaveruelo y esperar el autobús de línea. Me arriesgo: voy haasta Valdeaveruelo y espero al autobús. No creo que aguante sin rueda siquiera hasta Cabanillas.
Más mal que bien llego a la plaza de la entrada del pueblo donde está la parada. Son las 12:15 y acaba de pasar el autobús, debió ser con el que me crucé en la carretera. Llamo a Laura por ver si ha acabado el curso pero no coge el teléfono. Sólo queda esperar hasta las 13:35 y rezar por que el conductor no ponga pegas para meter la bicicleta en el maletero.

Hora y media da para mucho, incluso en un pequeño pueblo. Para empezar, el verano lo llena de jóvenes que pasan los calores en la segunda residencia o con los abuelos, se reúnen con los amigos estivales y pasan el rato en campamentos urbanos que contrata el Ayuntamiento. Pero también hay cosas que en la ciudad de hoy sorprende. Una furgoneta entra haciendo sonar el claxon para avisar a los vecinos. "Panadería y dulces". Varias mujeres se agolpan para comprar el pan de cada día.
Algo más tarde se oye de fondo por altavoz: "El chatarrero, el chatarrero, el chatarrero va recogiendo chatarra. ¡El chatarreeeeroooo!". Rápidamente aparece la camioneta con el remolque lleno de hierros y el gitano de sombrero y bigote cano repitiendo la cantinela. Cuando da la vuelta a Valdeaveruelo en el remolque sólo lleva un bidón oxidado más.
El consumo de hierro debe ser muy alto por estos lugares y la competencia en el mundo de la chatarrería debe ser feroz, porque a los pocos minutos aparece otra camioneta más. Esta vez son dos, pero limitan su canto a un "El chatarrero" de vez en cuando. No sé si se llevó algo más de las parcelas del pueblo.

Los chavales matan el tiempo como pueden. En la parada de autobús se reúnen un grupo de varias edades. En principio no les llamo la atención, hasta que llega un primer autobus y pregunto el destino: El Casar. No es este, tengo que esperar algo más. Los chicos comienzan a hablar de sus aventurillas con las bicicletas. Sin duda ya se han percatado de mi presencia; dejo de ser un fantasma. Y pronto llega otro autobús; éste si va a Guadalajara. Entre el conductor y yo conseguimos meter la bici en el estrecho maletero y vamos de vuelta a casa.

La aventura ha sido curiosa, pero hubiese preferido no haber pinchado y haber vuelto por mis propias ruedas. Son cosas que aveces pasan. Menos mal que Contador no pinchó ni se cayó y pudo aguantar bien los ocho segundos de ventaja sobre Schleck en la meta del Tourmalet.

¿Moraleja? Lleva bomba de aire y aparejos de repuesto en la bicicleta, nunca sabes dónde te van a hacer falta.

jueves, 13 de mayo de 2010

Reforma electoral

Los avatares electorales han llevado al liberal Nick Clegg a entrar en el Gobierno de David Cameron. Para ello, ha convencido al flamante Primer Ministro británico de iniciar una más que necesaria reforma electoral. No es de extrañar su empeño si viendo que con el sistema mayoriatario de tanta tradición -como obsoleto- en el Reino Unido, el tercer partido, obteniendo tan solo un 6% menos de votos que el segundo, ha conseguido 201 diputados menos. Y es que muchas veces la inenieria electoral es muy injusta.

De eso sabemos bastante en España, lo único que aquí en lugar de culpar al sistema electoral, hay quien lo erige como garante de un sistema supuestamente proporcional y acusa a Victor d'Hondt y su método de reparto de escaños[1]. Pero algo parece no andar bien cuando la tercera fuerza política más votada obtiene sólo dos escaños y la cuarta, once; un fallo a priori bastante significativo.
Para no engañar a nadie, lo del Congreso de los Diputados de España es más bien un sistema electoral que podríamos denominar proporcional matizado, si no desvirtuado. Lo cierto es que siendo la circuscripción electoral la provincia, sólo en Madrid y Barcelona, y si acaso Valencia, hay una cierta proporcionalidad, ya que ésta sólo puede funcionar si hay un número significativo de escaños que repartir -35, 31 y 16, respectivamente-. España es un país que tiene repartida su población de manera muy desigual, por lo que en la mayoría de las circunscripciones tan solo se eligen un pequeño número de representantes -tres, cuatro, cinco o seis-, lo que favorece siempre a los partidos más votados y elimina por completo a las fuerzas minoritarias pero con un seguimiento ciertamente significativo. Aunque sujeto su reparto a cierta proporcionalidad, previo regalo de tres escaños[2], la proporción sobre proporción acaba acercando el sistema electoral español al mayoritario.

Un sistema proporcional real no requiere precisamente de la sustitución del método d'Hondt como medio de reparto de escaños por otro supuestamente más justo, sino de una circunscripción electoral única, donde el número total de escaños se repartiese siguiendo el número total de votos obtenidos por cada partido.
Tomando como base los votos obtenidos por los partidos políticos en las elecciones generales de 2008, si comparamos el reparto de escaños dado por el sistema proporcional matizado actual con con uno hipotético siguiendo la circunscripción única, los resultados son claros:

Partido .... Escaños reales ..... Escaños c.e.ú.
PSOE ............... 169 ....................... 161
PP .................... 153 ....................... 147
IU ....................... 2 .......................... 14
CiU .................... 11 .......................... 11
UPyD ................. 1 ............................ 4
PNV ................... 6 ............................ 4
ERC ................... 3 ............................. 3
BNG .................. 2 ............................. 3
CC-PNC ............ 2 ............................. 2
CA ..................... 0 ............................. 0
Na-Bai .............. 1 ............................. 0

Con una circusncripción electoral única, los partidos que perderían escaños serían los dos grandes, PSOE y PP, ganarían ampliamente los partidos nacionales minoritarios y más o menos se mantendrían los nacionalistas periféricos. Si además, se quiere conseguir aún una mayor proporcionalidad, la Constitución permite aumentar el número de diputados hasta los cuatrocientos, cincuenta más que los actuales, y el reparto variaría algo más, y además aparecerían nuevas fuerzas políticas, como Coalición Andalucista:

Partido .... Escaños reales ..... Escaños c.e.ú. 400 diputados
PSOE ............... 169 ....................... 183
PP .................... 153 ....................... 168
IU ....................... 2 .......................... 16
CiU .................... 11 .......................... 12
UPyD ................. 1 ............................ 5
PNV ................... 6 ............................ 5
ERC ................... 3 ............................. 4
BNG .................. 2 ............................. 3
CC-PNC ............ 2 ............................. 2
CA ..................... 0 ............................. 1
Na-Bai .............. 1 ............................. 1

Si tratamos los datos en términos relativos, la proporcionalidad se hace evidente ante nuestros ojos:

Partido .... % votos ... % escaños reales ... % escaños 400 dip.
PSOE ......... 43,37 ................. 48,29 ....................... 45,75
PP ............... 39,36 ................ 43,71 ....................... 42,00
IU ................ 3,77 ................... 0,57 ........................ 4,00
CiU .............. 3,03 ................... 3,14 ........................ 3,00
UPyD .......... 1,19 .................... 0,29 ....................... 1,25
PNV ............ 1,19 ..................... 1,71 ....................... 1,25
ERC ............. 1,16 .................... 0,86 ....................... 1,00
BNG ............ 0,82 ................... 0,57 ........................ 0,75
CC-PNC ...... 0,64 ................... 0,57 ........................ 0,50
CA ............... 0,27 .................... 0,00 ....................... 0,25
Na-Bai ........ 0,24 .................... 0,29 ....................... 0,25

De darse, los cambios serían sustanciales. Primero, aparecería la posibilidad de formar coaliciones con dos fuerzas nacionales con capacidad de servir de llave de Gobierno: IU y UPyD. Es más, los resultados están tomados de unas elecciones realizadas bajo el sistema electoral proporcional matizado, lo que en la mayor parte de las provincias favorece el llamado voto útil[3]; de realizarse unas elecciones con circunscripción electoral única, seguramente IU, en lugar de obtener 960 000 votos, hubiese llegado al menos al 1 200 000, y UPyD, en vez de 300 000, quizá 500 000, restando votos al PP y sobre todo a PSOE, lo que ajustaría aún más el resultado y cobrarían aún más fuerza los terceros partidos.
Por otro lado, aparentemente los partidos nacionalistas periféricos se mantienen más o menos igual. Pero, en realidad pierden fuerza, ya que dejan de ser llave de Gobierno en favor de los partidos minoritarios que se presentan en todo el país. Con el sistema actual, las coaliciones son muy difíciles, sobre todo porque los partidos nacionalistas habitualmente no gustan de entrar en un Gobierno que ven lejos de sus casas. Pero consiguen una política de pactos puntuales y de legislatura que condicionan políticas que van encaminadas sobre todo en temas de transferencia de competencias y de financiación de las comunidades autónomas. De esta manera, y por la debilidad -casi inutilidad- del Senado, intrínsecamente el Congreso de los Diputados se ha convertido en la verdadera Cámara de representación territorial, mezclando de manera un tanto caótica dos voluntades que son como el agua y el aceite, la de los territorios y la del pueblo.
El hecho de que recobren fuerza otros grupos como IU y UPyD haría perder poder a los nacionalistas periféricos, que no tanto representantes. Si se escogió un sistema proporcional matizado fue precisamente para dar cabida a éstos como integración de las peculiaridades regionales, aunque sea minando la democracia y la voluntad de los ciudadanos. Por ello, una circusncripción electoral verdaderamente proporcional no sería completa si no se reformase el Senado, dándole más competencias y convirtiéndola en una auténtica Cámara de representación territorial donde las comunidades autónomas debatiesen sus asuntos propios, a modo de Estados federados o länder en el Bundesrat alemán, y donde se desenvolverían mejor los partidos nacionalistas periféricos, dejando al Congreso aquellos temas que son de interés general para todos los ciudadanos.

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[1] Una explicación del método d'Hondt: http://www.elecciones.mir.es/generales2008/i_visita8.html.
[2] El artículo 68 de la Constitución de 1978 y el artículo 162 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, de Régimen Electoral General atribuyen a cada provincia un mínimo de dos diputados (salvo Ceuta y Melilla), más otro resultante de los sobrantes de la proporcionalidad.
[3] Pese a que hay voces muy interesadas que lo niegan, el voto útil es una realidad patente, sobre todo en pequeñas circunscripciones, donde las terceras fuerzas obtienen en unas elecciones generales hasta la mitad de los votos que los que consiguen habitualmente en las municipales.